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Manos Emprendedoras: El proceso del compostaje en Última Esperanza
Karen Barrera vive en Puerto Natales y, desde el 2018, es la cofundadora de Compost Coirón, un emprendimiento que permite regenerar la tierra a través de la recolección de residuos orgánicos a domicilio.
“Las personas separan sus residuos en sus casas, en unos baldes que tienen unas bolsas compostables, las cuales nosotros después retiramos y traemos a las plantas de compostaje para que sean compostados y, posteriormente, cuando son transformados en compost, éste es devuelto a las personas. El excedente es ofrecido al mercado, para quienes quieran hacer uso de él, ya que el compost es un excelente regenerador de suelo, entrega mucha microbiología que es necesario para que las plantas se puedan nutrir de buena manera y en forma orgánica”, explica la emprendedora.
Karen conoció este proceso hace 15 años, cuando vivía en una estancia en Torres del Paine donde la basura generada se quemaba. “Para evitar generar percolados en las bolsas de basura y poder traérmelas a Puerto Natales, empecé a separar mis residuos en ese lugar. Y después, cuando vivía en la Península Antonio Varas recibíamos gente voluntaria extranjera y en esa oportunidad, una chica de Francia me enseñó a hacer todo el proceso de compostaje”, cuenta.
Actualmente, Karen trabaja con sus socios, Margarita Vilches y Roberto Graneris, quienes se sumaron en 2020 a la empresa, además de un equipo de personas que colaboran en el proceso.
Señala que lo más difícil de su emprendimiento es competir contra lo que es gratis. “Hoy en día votar la basura en cualquier hogar de Puerto Natales es gratuito. Entonces, para las personas, considerar que hay un pago detrás del manejo, de la gestión de estos residuos, es complejo. Pero de a poco las personas se han ido dando cuenta que esto no es lo mismo que tirar a un vertedero, porque si bien ellos separan sus residuos en las casas, todo el trabajo que hay detrás lleva al menos seis meses de ese residuo, para que pueda ser transformado en compost. Entonces todo eso tiene que ser pagado de alguna manera”, indica.
Karen explica que este emprendimiento es de gran ayuda para el medioambiente, ya que “al evitar que estos residuos lleguen al vertedero, lo que estamos haciendo, por un lado, es reducir los gases de efecto invernadero y, por otro lado, el resultado que es el compost trae mucha microbiología que no podemos ver a simple vista, pero toda esta microbiología, que son principalmente hongos y bacterias, nutren la tierra para que las plantas puedan adquirir los nutrientes necesarios que hay en el suelo disponibles, pero que gracias a estos microorganismos pueden hacerlo de mejor manera, sin necesidad de utilizar fertilizantes químicos u otras cosas”.
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