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Cierre de la Casa Azul del Arte Municipal genera preocupación en el ámbito cultural, social y laboral
El cierre de la Casa Azul del Arte Municipal ha provocado un profundo impacto en el mundo cultural de Punta Arenas, luego de que se concretara la desvinculación de la totalidad del equipo que desarrollaba labores formativas, artísticas y comunitarias en el recinto, situación que ha derivado en críticas transversales y llamados a mayor transparencia por parte de autoridades y actores culturales.

Una de las voces más duras frente a esta decisión ha sido la de Janette Contreras, exdirectora del espacio creativo, quien en declaraciones entregadas al diario El Pingüino manifestó su profundo pesar por lo ocurrido. “Tengo un dolor muy grande en el alma por lo que está pasando”, señaló, agregando que la Casa Azul cumplía un rol fundamental en la educación artística de niños, jóvenes y adultos. Contreras, quien lideró el recinto durante varios años, afirmó que el cierre representa una pérdida significativa para la comunidad y cuestionó que las autoridades “crean que cerrar la Casa Azul es lo mejor, porque eso también lo tienen que asumir”.
Desde el mundo artístico, la situación también fue abordada por Elena Burnás, exdirectora del recinto y artista visual, quien entregó su testimonio al medio La Prensa Austral. Burnás calificó la decisión como “muy mala y apresurada”, señalando que la Casa Azul no solo era un espacio físico, sino un proyecto cultural con décadas de trabajo sostenido, acceso gratuito o de bajo costo y una fuerte vocación comunitaria. En esa línea, advirtió que cerrar o modificar profundamente el espacio implica “romper un capital simbólico construido durante décadas”.
La preocupación no se limita únicamente al ámbito cultural. Según se informó, el cierre del recinto conllevó la desvinculación de decenas de trabajadores, entre ellos docentes, monitores y personal administrativo, muchos de los cuales mantenían vínculos contractuales a honorarios. Esta situación abrió un flanco laboral que ha sido duramente cuestionado, especialmente por la forma y el momento en que se comunicó la decisión.
Desde el ámbito político, concejales de Punta Arenas también manifestaron reparos, apuntando a la falta de información previa, a la ausencia de una planificación clara y a la necesidad de transparentar el futuro del inmueble y de los programas que allí se desarrollaban. En declaraciones recogidas por La Prensa Austral, ediles señalaron que la Casa Azul es un proyecto cultural emblemático que ha contribuido por más de tres décadas al desarrollo artístico local, por lo que cualquier decisión de esta magnitud debía ser informada y debatida oportunamente.
En ese contexto, persiste la incertidumbre respecto del destino del recinto y de las iniciativas culturales que beneficiaban a niños, jóvenes y adultos de distintos sectores de la comuna. Desde el mundo cultural y político coinciden en la necesidad de que las autoridades municipales entreguen mayores antecedentes sobre las razones administrativas del cierre y clarifiquen si existen alternativas que permitan asegurar la continuidad del acceso a espacios de formación y expresión artística en Punta Arenas.




