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Magallanes

Las vacaciones del gobierno

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Por. Ramón Lobos Vásquez.
Médico Geriatra y Paliativista.

Nos vamos acercando a pasos agigantados al fin de año, a un ciclo presidencial marcado por las recientes elecciones y sus consecuencias. Como siempre, en estos ciclos se deja mucho para después: para cuando asuma el próximo gobierno.

Pareciera que el país queda en modo estático hasta marzo del próximo año, cuando asuman nuevas autoridades y nos señalen sus focos y sus prioridades. Es un partir de nuevo, mientras se sigue haciendo o repitiendo lo mismo. Pocas veces se cumple eso de que se gobernará hasta el último día. La modorra estatal nos sume en un espacio muerto o de trabajo rutinario hasta el siguiente impulso; como si tuviesen que recibirse las nuevas órdenes para saber qué hacer.

Esto no es justo para muchos que plantean sus necesidades en tiempos de campañas o de quehacer político. Este es el momento en que se plantean los problemas y se escuchan las soluciones de los candidatos. Pero, una vez electos, pareciera que tienen tiempo para decantar o planificar mientras el aparato estatal espera nuevas directrices. El hecho de que las vacaciones están a la vuelta y vivamos un verano de subrogancias y ausencia de los titulares -en cada área de gobierno- aumenta esta sensación de tiempo muerto o de dejar de hacer lo habitual y esperar.

Pero las necesidades y urgencias en muchas áreas son hoy. Es importante que al partir cada gobierno haya ideas maduradas o proyectos para ejecutar por parte del estado. Las necesidades en los territorios son siempre con carácter prioritario o de urgencia. Hay cosas por resolver y desarrollar. Por eso, es tiempo de que los electos o reelectos planifiquen en corto plazo las urgencias o diagnósticos que hicieron al estar en el territorio en campaña, escuchando a los vecinos y sus necesidades. Para quienes serán autoridades es el momento de buscar y desarrollar carteras regionales de las urgencias a desarrollar y cuáles serán los sellos de su gestión.

Es sabido que el ciclo de los grandes proyectos, como por ejemplo el desarrollo habitacional, tarda más de 4 años; que es el periodo de trabajo de las autoridades electas. Por ello, la continuidad del trabajo del estado es tan importante y necesaria. Muchas de las obras inauguradas son de desarrollos anteriores a la gestión y mucho de lo que se busca solucionar lo terminarán otras autoridades. Por eso, el trabajo que se realizará es tan importante y necesario.

El ciclo de los proyectos es largo y se necesita mucho tiempo para su concreción. Ya sea en cemento para el desarrollo de obras de bien común o el financiamiento de iniciativas con más enfoque social o de desarrollo personal. De ahí que sea importante que los diagnósticos que se levantan en campaña sean rápidamente dirigidos por los entes técnicos en proyectos o programas a desarrollar. Si no se parte de inmediato el tiempo lo resienten quienes se verían satisfechos por esas obras.

Lamentablemente es común repetir al final de las campañas que se ha escuchado la voz del pueblo y que la nueva autoridad se comprometerá a hacer lo mejor posible en el tiempo de su mandato y todas las veces, quienes somos electores y hemos escuchado una y otra vez a los candidatos, confiamos que esta vez será distinto.

Por lo pronto, lo que esperamos hoy es que efectivamente quienes están por salir de sus cargos electos sigan haciendo por una vez el trabajo hasta el final del mandato y quienes se irán, tomen sus vacaciones para después y sigan trabajando y dejando más proyectos para los que vienen. Ese es el real sentido de la democracia. No trabajar por quien me designó en un cargo o por quienes me eligieron, hay que completar el periodo de trabajo que se ha comprometido. Las necesidades de las personas no tienen vacaciones ni tiempos de espera, son urgencias hoy.

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