Damas del Fuego - Voluntarias de Bomberos
“Ser bombera cambió mi vida”: Macarena Castro, encontró en el servicio una forma de crecer y amar
A los 28 años, Macarena Castro Novión pertenece a la Cuarta Compañía de Bomberos de Punta Arenas, conocida como la Bomba Croata. Hace siete años que forma parte de la institución y, desde su ingreso en marzo de 2018, se integró a la unidad médica de la compañía, donde ha combinado su vocación de servicio con su profesión de paramédico.
“En la unidad nos preocupamos de la seguridad de nuestros bomberos. Atendemos en primera instancia a las personas afectadas y, en varias oportunidades, también a las mascotas que se ven involucradas en las emergencias”, cuenta. No duda en afirmar que es un trabajo exigente, pero que “llena el corazón”.
Una vocación que nació del deseo de ayudar
Desde niña, Macarena sentía admiración por los bomberos. Ver cómo ayudaban sin esperar nada a cambio la inspiraba profundamente.
“Siempre soñé con poder marcar la diferencia en la vida de alguien, aunque fuera con un pequeño gesto”, recuerda. Esa inquietud se transformó con los años en un deseo genuino de servir a la comunidad y de aprender las herramientas necesarias para enfrentar emergencias con calma y profesionalismo.
Ingresar a Bomberos fue para ella una forma de demostrar que las mujeres también pueden aportar enormemente, tanto en lo humano como en lo técnico. “Pensaba lo increíble que debía ser sentirse un rayo de luz en medio de la oscuridad del peor día de alguien”, dice con emoción.
Con los años, ser bombera la ha hecho crecer como mujer y como persona. Ha aprendido empatía, a valorar la vida y a comprender lo frágil que puede ser. “El trabajo en equipo es increíble: hombres y mujeres unidos por un mismo objetivo, ayudar a otros”, afirma.
Pero además, la compañía le dió uno de los regalos más grandes de su vida: allí conoció a su esposo. “Este año, en agosto, nos casamos dentro de la compañía, rodeados de nuestros compañeros y amigos. Fue un momento que siempre recordaré con cariño y emoción”, cuenta.
Experiencia difícil
Una de las experiencias más significativas para Macarena ocurrió poco después de ingresar, cuando un incendio afectó su propia casa. “Mi hermano estaba adentro y los bomberos de distintas compañías llegaron a ayudar. Ver cómo controlaban la emergencia, cómo nos acompañaban y cuidaban, me llenó de gratitud. Ese día entendí lo que realmente significa ser bombero: estar ahí para otros, incluso cuando no los conoces”, relata.
Con el tiempo, comprendió que los bomberos son una familia. “Corremos a ayudar a los demás, pero también nos apoyamos entre nosotros cuando alguien pasa por un momento difícil”, reflexiona.
Invitación
A las mujeres que piensan en unirse al Cuerpo de Bomberos, Macarena les dice con convicción: “Que no tengan miedo”. Cree firmemente que cada mujer puede ser un gran aporte, sin importar su edad, trabajo o experiencia. “Ser bombera nos ayuda a crecer, a descubrir nuestra fuerza, nuestra empatía y nuestra capacidad de actuar en situaciones difíciles. También nos enseña a trabajar en equipo y a valorar la vida desde otra perspectiva”, añade.
Entre las voluntarias, dice, siempre hay apoyo, cariño y sonrisas, sin importar la compañía o el número del casco. “Hay muchas áreas dentro de los bomberos, así que todas pueden encontrar su lugar. Lo importante es tener ganas de ayudar y atreverse a vivir la experiencia”, anima.
“En resumen, ser bombera me cambió la vida”, dice sin titubear, y concluye: “Me enseñó a ayudar sin esperar nada, a valorar más lo que tengo y a entender que, con una pequeña acción, se puede cambiar el día —o incluso la vida— de otra persona”.
Este reportaje forma parte del proyecto “Damas del Fuego, visibilizando el aporte de las mujeres voluntarias de Bomberos”, financiado por el Fondo de Medios de Comunicación Social 2025 del Ministerio Secretaría General de Gobierno, que busca destacar la participación femenina en las distintas compañías del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas.





