Magallanes
Denunció a supermercado: Ahora arriesga cárcel por no poder pagar pensión de alimentos
La historia de Nelson Alvarado Contreras es sobrecogedora. Pasó de ser un docente universitario a un microempresario gastronómico, oficio en el que sobresalía hasta que quiso denunciar las condiciones insalubres en las que operaba un supermercado de Punta Arenas, cuestión que comenzó a socavar los cimientos de su vida y que hoy lo tienen en medio de una difícil situación judicial.
En 180 grados giró la vida de este jefe de hogar, desde que inició su emprendimiento, a fines del 2015, administrando su establecimiento Sabores Caseros del Sur al interior del local de Unimarc Sur. Ahí, dio cuenta en reiteradas oportunidades a los administrativos la presencia de fecas de paloma que caían del cielo falso del recinto, excremento que pasaba mucho más allá de una molestia, ya que significaba un riesgo sanitario para sus clientes.
Pese a los reclamos, la situación no cambió, por el contrario, fue empeorando, lo que llevó al comerciante a cerrar dicho local y a denunciar ante los entes fiscalizadores de Salud lo ocurrido, y pese a los registros de foto y video que aportó, nadie encontró nada, según se le informó.
Incluso, Alvarado Contreras buscó ayuda parlamentaria y de organismos de control. Fue el propio diputado Karim Bianchi quien ingresó un requerimiento por medio de la Cámara de Diputados por la deficiente fiscalización de los organismos de Salud, no obstante, nada de eso encontró buen puerto.
A casi tres años del infierno que se inició al denunciar dichas irregularidades, hoy el afectado se las ha ingeniado para poder seguir adelante, literalmente, se le han cortado las manos para seguir trabajando, los recursos apenas le alcanzan para trabajar de manera informal, tras enfrentar procesos judiciales que se han abierto en su contra por temas de facturas que hoy han llegado incluso a la corte suprema.
Pero, el tema más sensible que lo afecta hoy, y que lo mantiene al borde de un colapso nervioso, es la causa judicial iniciada en los Tribunales de Familia, procesos que lo tienen a punto de ingresar a la cárcel si así es dictaminado. Alega que dicho estrado incluso negó la posibilidad de que su hija fuera escuchada, a fin de argumentar las razones de no poder cumplir con la mantención alimenticia que se decretó, situación que lo ha arrastrado a una profunda depresión y lo tiene al borde de un quiebre emocional, y peor aún, un incierto escenario procesal.




