Apuntes
Fallece paciente con graves quemaduras tras extensa espera por traslado a Santiago
La muerte de Johan Rocuant, de 36 años, ocurrida durante la mañana del jueves 16 de enero de 2026, pocas horas después de su arribo a Santiago, ha generado profunda conmoción en la comunidad magallánica y abrió cuestionamientos respecto del funcionamiento de la red asistencial en casos de alta complejidad. El paciente había resultado con quemaduras de extrema gravedad tras un incendio registrado la madrugada del 4 de enero en un domicilio ubicado en calle Manuel Aguilar.
Incendio en vivienda interior de calle Manuel Aguilar dejó a dos personas con quemaduras graves
Desde ese día, Rocuant permaneció internado en estado crítico en el Hospital Clínico de Magallanes, donde fue sometido a diversos procedimientos médicos de estabilización, curaciones y aseos quirúrgicos, mientras se gestionaba su traslado a un centro especializado en la Región Metropolitana. Durante ese período, su estado de salud se mantuvo delicado, agravándose progresivamente con el paso de los días.
Según los antecedentes conocidos, el traslado a Santiago fue solicitado en reiteradas ocasiones a partir de los primeros días posteriores al incendio, sin que se lograra concretar de manera inmediata. Durante cerca de diez días, el paciente permaneció a la espera de un cupo en una unidad de alta complejidad, situación que habría incidido en el deterioro de su condición clínica, la que se vio aún más comprometida tras el desarrollo de complicaciones asociadas.
Finalmente, el traslado aéreo fue autorizado la noche del miércoles 15 de enero, arribando Johan Rocuant a la capital en un estado extremadamente delicado, con compromiso multisistémico severo. Pese a los esfuerzos del equipo médico que lo recibió, su fallecimiento se produjo pocas horas después de su ingreso al recinto asistencial, confirmándose el desenlace fatal durante la mañana del día siguiente.
El hecho provocó un fuerte impacto público, especialmente por la percepción de demora en el acceso oportuno a atención especializada. Desde el ámbito sanitario se anunció la realización de una auditoría médica destinada a esclarecer los procesos administrativos, clínicos y de derivación involucrados en este caso, con el objetivo de detectar eventuales falencias y establecer responsabilidades si correspondiera.
Este episodio vuelve a instalar en el debate regional la capacidad de respuesta del sistema de salud en territorios extremos, donde la distancia geográfica, la disponibilidad limitada de camas críticas especializadas y los tiempos de derivación continúan representando un desafío estructural para la atención de emergencias de alta complejidad.




