Connect with us

Emergencias

¿Curao’ manejas mejor? 57,1% de los siniestros viales en Magallanes involucran el alcohol en Fiestas Patrias

Published

on

Archivo: @playmediacl

Región de Magallanes, septiembre de 2025.– El último informe previo de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET), elaborado con antecedentes de Carabineros de Chile, entregó cifras inquietantes de cara a las celebraciones de Fiestas Patrias en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. El documento, que analiza la evolución de los siniestros viales entre los años 2020 y 2024, expone un dato particularmente alarmante: durante las Fiestas Patrias de 2023, el 57,1% de los accidentes con personas lesionadas en Magallanes estuvieron directamente vinculados al consumo de alcohol por parte de los conductores.

Si bien el reporte muestra que en los últimos cinco años no se han registrado fallecidos en la región durante estas festividades, el número de lesionados ha sido constante, y en la mayoría de los casos, evitables. La estadística se vuelve aún más preocupante si se contrasta con la realidad nacional: en 2024 se contabilizaron más de dos mil siniestros en todo Chile, con 70 personas fallecidas y más de mil doscientos lesionados. El alcohol, la imprudencia y la irresponsabilidad siguen siendo los principales detonantes de tragedias que, de un momento a otro, pueden destrozar familias enteras.

La pesada mochila de un accidente fatal

Más allá de las frías cifras, lo que ocurre tras un accidente de tránsito provocado bajo los efectos del alcohol es devastador. Chile cuenta con la conocida Ley Emilia, que establece penas de cárcel efectiva –de al menos un año y hasta diez– para quienes, conduciendo en estado de ebriedad, provoquen lesiones graves, gravísimas o la muerte de otra persona. Esto significa que cualquier conductor que decida beber y luego manejar, no solo arriesga una multa o la suspensión de la licencia: se expone a perder su libertad por varios años, a enfrentar juicios extensos, a cargar con antecedentes penales y a la inhabilitación perpetua para conducir.

Pero las consecuencias no se limitan a lo judicial. Existen cicatrices mucho más profundas. La persona que sobrevive a un choque en el que muere otro, arrastra consigo una culpa que rara vez encuentra paz. La conciencia de haber acabado con la vida de alguien –quizás un desconocido, quizás un niño, quizás un trabajador que volvía a su casa– es un peso que destroza la vida entera. La familia del responsable sufre también el estigma social, la vergüenza y el dolor de ver cómo la imprudencia de un ser querido arruinó a terceros. Relaciones de pareja, amistades y vínculos laborales se fracturan bajo la presión de un error que nunca debió ocurrir.

Para las víctimas y sus familias, las consecuencias son irreparables. Una silla vacía en la mesa, un proyecto de vida que se interrumpe, hijos que crecen sin sus padres o padres que entierran a sus hijos. El daño económico, emocional y social de cada accidente fatal es incalculable, pero lo más doloroso es que son tragedias absolutamente prevenibles.

Una radiografía inquietante en Magallanes

El informe de CONASET detalla que, en 2023, los lesionados de Magallanes por siniestros viales durante Fiestas Patrias se concentraron mayoritariamente en conductores jóvenes. La presencia del alcohol en la conducción aparece como un patrón recurrente, seguido por la imprudencia al volante. A pesar de que la región no ha tenido víctimas fatales en los últimos cinco años en estas fechas, la tendencia a mezclar alcohol y conducción deja abierta la posibilidad de que en cualquier momento esa estadística cambie, con consecuencias irreversibles.

El documento, que toma en cuenta los días festivos comprendidos entre el 15 y el 19 de septiembre de 2023, muestra que 16 siniestros dejaron siete lesionados en la región. El 57,1% de esos casos involucraron consumo de alcohol por parte de quienes estaban al volante. Una cifra que debería encender todas las alarmas, porque detrás de cada porcentaje hay vidas que se truncaron y familias que vivieron el miedo y la angustia.

Un llamado urgente a la conciencia

Las autoridades insisten en que nadie debería conducir si ha bebido alcohol. Planificar el regreso, utilizar transporte público o designar a un conductor responsable son medidas mínimas para evitar que una celebración termine en tragedia. Sin embargo, la realidad demuestra que aún hay quienes creen que “aguantan más” o que “manejan mejor después de unos tragos”, una percepción tan peligrosa como falsa.

Los especialistas en seguridad vial subrayan que incluso una sola copa puede alterar los reflejos, la coordinación y la capacidad de reacción. Manejar bajo la influencia del alcohol no es una muestra de hombría ni de resistencia: es una sentencia a la ruina propia y ajena. Quien conduce ebrio pone en juego su vida, la de sus acompañantes y la de cualquier peatón o conductor inocente que cruce en su camino.

En este 18 de septiembre, cuando la música, las fondas y el ambiente festivo invitan a compartir, la advertencia es clara: si vas a beber, no conduzcas. Porque al otro lado de una decisión equivocada no solo espera Carabineros con un control de alcoholemia, sino también la posibilidad de una condena penal, el quiebre de tu familia, la pérdida de tu libertad y la sombra imborrable de haber destrozado una vida que no era la tuya.

Las Fiestas Patrias son para celebrar, no para llorar. La pregunta está sobre la mesa y no admite dobles lecturas: ¿tú crees que curao’ manejas mejor?

Advertisement

Copyright © Material periodístico propiedad de El Magallánico 2017 - 2026 Template 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.