Connect with us

Apuntes

Agricultura de conservación: ¿puede capturar más carbono que un bosque nativo? Estudio en Brasil lo demuestra

Published

on

En el contexto actual de crisis climática y creciente demanda global de alimentos, la agricultura enfrenta el enorme reto de producir más, pero con menos impacto ambiental.

Una reciente investigación liderada por la Universidad de Ohio, en colaboración con expertos brasileños, sugiere que no solo es posible, sino que prácticas y soluciones agrícolas bien gestionadas podrían incluso superar a los ecosistemas nativos en su capacidad de almacenar carbono en el suelo.

El trabajo, encabezado por los científicos Yuca Moraes Sá y Rattan Lal, analizó 63 sitios distribuidos en los biomas del Cerrado y del Bosque Atlántico de Brasil, dos regiones responsables del 75% de la producción de alimentos del país.

En total, el estudio abarcó un área representativa de 3,14 millones de kilómetros cuadrados, evaluando tres escenarios distintos: suelos con vegetación nativa, agricultura convencional con labranza y agricultura de conservación.

Los resultados fueron sorprendentes: en el 68% de los casos, la aplicación combinada de prácticas como la siembra directa, la cobertura permanente del suelo y la rotación de cultivos permitió recuperar entre el 80% y el 100% del carbono original de los suelos e incluso en algunos casos superarlo, acumulando más carbono que en un ecosistema nativo.

En contraste, los suelos manejados con labranza convencional mostraron una pérdida significativa, entre el 38% y el 45% de su carbono original. Este carbono se libera como CO2 a la atmósfera, contribuyendo de manera importante a las emisiones globales del sector agrícola, que representan alrededor del 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero.

Agricultura que captura carbono y evita la deforestación

Otro de los hallazgos clave es que una hectárea gestionada bajo prácticas de conservación puede evitar la deforestación de entre 0,87 y 1 hectárea de biomas naturales para la producción de alimentos. Esto significa que la agricultura bien manejada no solo puede convertirse en una herramienta potente para mitigar el cambio climático, sino que también ayuda a frenar la expansión agrícola sobre áreas naturales.

Sin embargo, los investigadores advierten que estos beneficios solo se logran si las prácticas conservacionistas se mantienen de manera constante durante al menos 36 a 54 años.

Más carbono, mejores cosechas

El estudio también destaca un beneficio adicional: por cada tonelada extra de carbono capturado en suelos agrícolas degradados, los rendimientos pueden incrementarse en hasta 20 kg por hectárea en maíz y 40 kg por hectárea en trigo. Esto refuerza el vínculo entre suelos sanos, productividad y sostenibilidad alimentaria.

Expandiendo el modelo a Sudamérica

Asociaciones nucleadas en la Confederación de Asociaciones Americanas para una Agricultura Sustentable (CAAPAS) ya están replicando este tipo de investigaciones en Argentina y Paraguay, con el objetivo de cuantificar los beneficios a largo plazo de estas prácticas. Sudamérica lidera la adopción de la siembra directa, con más del 50% del área agrícola bajo este sistema, lo que posiciona a la región como un referente global en agricultura regenerativa.

Un futuro donde el suelo es protagonista

En un planeta que tendrá que alimentar a 9.800 millones de personas en 2050, las soluciones basadas en el suelo se perfilan como clave. La captura de carbono a través de prácticas agrícolas sostenibles no solo ayuda a mitigar el cambio climático, sino que también impulsa una agricultura más resiliente y productiva.

Estos hallazgos demuestran que la agricultura no tiene por qué ser vista solo como parte del problema, sino como una gran oportunidad para regenerar ecosistemas, proteger la biodiversidad y garantizar la seguridad alimentaria para las próximas generaciones.

Advertisement

Copyright © Material periodístico propiedad de El Magallánico 2017 - 2026 Template 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.