Magallanes
¡Feliz Año Nuevo! ¿creo?
Por Jonathan Hernández Hernández.
Educador Social – Psicopedagogo
Nuestras calles y comercio ambulante ya iniciaron la venta masiva del calendario 2025, con cientos de diseños a elección, diversos colores y tamaños, imágenes que nos acompañaran por los siguientes 12 meses, pero que esconde una historia que pareciera pasar en el olvido, ¿de dónde salió esto de 12 meses y años bisiestos? ¿Por qué hay quienes celebran año nuevo un 22 de marzo o entre un 21 y 24 de junio? ¿Estamos en el mismo año en todas partes del mundo?
Pues la última pregunta se responde con un rotundo “no”, es más, en estos momentos según el calendario Hijri, islámico, es el año 1446 d.H., en India están en el año 1946, según el calendario chino estamos en el 4721, según calendario hebreo es el año 5784 y según el calendario Holoceno estamos al 12.024.
Quienes han leído mis columnas anteriores, no me gustar entrar en tantos detalles, pero fue un muy largo proceso que llevo cientos de años en definirse para que, de manera transversal, la gran mayoría de los países se alineen con el calendario que ya quizás tenemos guardado listo para estrenarse el 1 de enero.
Quizás podemos remontar nuestro calendario a los romanos, pero sería más precisos decir que todo partió con los persas, dado que nuestro calendario se rige por el sol, a diferencia del calendario de nuestros pueblos originarios y de otras tantas culturas que se rigen por la luna. Los persas tenían al igual que nosotros 12 meses, pero con menos días, lo que desordenaba todo y cada 6 años sumaban un mes, algo así como un mes bisiesto en comparación del día que tenemos nosotros actualmente. Posteriormente paso por los griegos hasta los romanos, estos últimos solo dejaron 10 meses y le dieron nombre a los meses, algunos de los cuales conservamos, siendo septiembre el séptimo, de ahí su nombre, lo mismo con octubre (octavo), noviembre (noveno) y diciembre (decimo), el quinto mes cambio a Julio, porqué simplemente al emperador Julio Cesar le dio la gana y sumó enero y febrero, y lo mismo paso con Agosto, por capricho del emperador Augusto, y se conservo los nombres, aunque como sabemos, esos meses ya no están en la misma posición que aquellos años.
Todo este siclo de modificaciones al calendario que conocemos podríamos cerrarlo en el año 1572, en aquel año el Papa Gregorio XIII hace que mundo de un salto hacia el futuro, quizás el primer viaje en el tiempo de la humanidad, saltando del 5 de octubre al 14 del mismo mes, 9 días que desaparecieron con el fin de dar inicio a su creación, nuestro calendario gregoriano (en su honor el nombre).
365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,25 segundos, eso tarda nuestra amada tierra en completar este ciclo que celebramos culturalmente de forma diversa, sea el año que sea que celebramos es meramente el reflejo de nuestros avances como humanidad, del crecimiento de nuestro intelecto, quizás de buscar un control de lo inevitable, del tiempo que rige todo por sobre cualquier ideología o presencia, a merced de un ineludible destino pero a pesar de toda probabilidad, tu y yo estamos aquí, (si es que te riges por el calendario gregoriano) listos para alzar la copa y decir ¡Feliz año nuevo!




