Connect with us

Magallanes

Fragilidad y resiliencia: La lucha de los bebés prematuros y sus familias

Published

on

Por Cecilia Fredes Ortiz.
Académica de Obstetricia Universidad San Sebastián Sede De la Patagonia

Cada 17 de noviembre, el Día Mundial del Prematuro se convierte en un recordatorio de los miles de niños y niñas que nacen antes de tiempo, condición que afecta aproximadamente al 10% de los nacimientos globales. Desde el ámbito académico, se reconoce que el nacimiento prematuro no sólo es un desafío médico, sino también un fenómeno que impacta de manera profunda a las familias y a la sociedad en su conjunto. Para muchos padres, la prematurez marca el inicio de una experiencia emocionalmente intensa y de largo plazo, en la cual la vida de sus hijos depende de un enfoque de cuidados altamente especializados, centrados en el desarrollo del bebé y en el rol fundamental de la familia en este proceso.

La prematurez, definida como el nacimiento antes de las 37 semanas de gestación, presenta riesgos significativos, tales como complicaciones respiratorias, problemas neurológicos y desafíos en el desarrollo. Ante esta realidad, las Unidades de Neonatología y los profesionales de la salud están en la primera línea, trabajando incansablemente para asegurar que estos bebés tengan la oportunidad de vivir y desarrollarse en un entorno seguro y protector. Un enfoque que ha mostrado grandes beneficios es el de los “Cuidados centrados en el desarrollo y la familia”, el cual propone no sólo optimizar el desarrollo neurológico y físico del recién nacido, sino también integrar a los padres y cuidadores en el proceso de atención desde el primer momento.

Este modelo de cuidados, ampliamente promovido en la academia, destaca prácticas como el “Método Canguro” o contacto piel con piel, donde el bebé es sostenido junto al pecho de la madre o el padre. Esta práctica contribuye a la estabilidad térmica y al desarrollo neurosensorial del bebé, además de fortalecer el vínculo afectivo, y promueve un apego seguro entre el bebé y sus padres. Estudios demuestran que la participación activa de la familia en los cuidados diarios del prematuro tiene efectos positivos tanto en la evolución clínica como en el bienestar emocional del niño y de los padres.

A pesar de los avances en la medicina neonatal, el alta hospitalaria no es el fin del camino para las familias de prematuros. A menudo, estos niños requieren un seguimiento a largo plazo, con controles de desarrollo, apoyo nutricional, terapia física y psicológica. Las secuelas de la prematurez pueden extenderse por años, lo que representa un reto considerable tanto para los sistemas de salud como para las familias, quienes enfrentan desafíos económicos y emocionales de gran magnitud.

Desde la academia, el compromiso con la prematurez se traduce en la formación de profesionales que comprendan la complejidad de estos cuidados. Programas de estudio orientados a la neonatología, investigaciones sobre prevención y seguimiento de prematuros, y metodologías centradas en el apoyo familiar son esenciales para mejorar las perspectivas de vida de estos niños y sus familias.

Advertisement

Copyright © Material periodístico propiedad de El Magallánico 2017 - 2026 Template 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.