Magallanes
Dos condenados por homicidio de trabajador recibieron la libertad condicional
“Les pido a las personas que tomas estas decisiones que, por un segundo, se pongan en el lugar de las víctimas y de sus familiares, y no dejen libres a estas personas que son peligrosas”, señaló afectado René Bahamonde Mansilla, padre de Max Bahamonde Agüero, joven asesinado el 14 de abril de 2013 en Punta Arenas. Este martes (17 de abril), dos de los tres de los condenados por el homicidio recibieron el beneficio de la libertad condicional, y abandonaron el penal de la ciudad.
Rabia, frustración y pena, manifestó en conversación con El Magallánico, estar sintiendo el padre del joven trabajador de 21 años asesinado en calle Arturo Merino Benítez, a metros de la avenida Bulnes, cuando se dirigía a una fiesta “mechona” en la Universidad de Magallanes.
Víctor Adrián Llanquín Arteaga y Kevin Branko Boitano Trujillo fueron sentenciados por el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas a 10 años de cárcel, cumpliéndose hace algunos días el plazo que establece la ley para que puedan acceder a este beneficio, es decir, la mitad de la condena.
“De qué sirve la agenda antidelincuencia que quiere impulsar este Gobierno si las leyes siguen dando garantías y estos derechos a delincuentes, a personas que fueron capaces de quitarle la vida a mi hijo (…) uno sabía que no quedarían toda la vida adentro, pero se esperaría que al menos cumplan toda la condena”, señaló Bahamonde.
Afirmó tristemente que la decisión adoptada por la comisión reabre las heridas de él y su familia, dudando que en el tiempo que los sentenciados pasaron en la cárcel pudieran haberse rehabilitado.
“Ellos me quitaron a mi hijo, nada me lo va a devolver, lo mínimo que uno pudiera esperar de la Justica es que pagaran su crimen con la pena que se les dio, pero con las leyes que tenemos, que les dan más garantías a los delincuentes que a las personas, me siento con rabia, no sé qué decir, más que golpearé todos los medios para que se terminen estas injusticias”.
Cabe señalar que el beneficio que se les otorgó a los sentenciados está, como su nombre lo indica, condicionado a la conducta que ellos tengan en el exterior de la cárcel, si alguno de ellos llegase a cometer algún ilícito, por pequeño que sea, deberán retornar a la prisión, para termina de cumplir de manera efectiva la condena.
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