Columnista

𝑵𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒆𝒔 𝒕𝒂𝒓𝒅𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒗𝒆𝒓𝒍a

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Por Milenka Leiva

Quizás partí la tarde al revés, porque en realidad hoy fui al cine con toda la intención de ver Michael. Pero cuando llegó el momento de elegir los asientos, me encontré con la sorpresa de que prácticamente solo quedaba la fila 1… y sinceramente todavía quiero mucho a mis cervicales.

Y la verdad, igual llama la atención que ambas películas, a varios días de sus estrenos, sigan teniendo salas prácticamente llenas. Porque mientras Michael estaba imposible para encontrar una buena ubicación, El diablo viste a la moda 2 tampoco se quedó atrás.

Así que terminé tomando otra decisión: ver El diablo viste a la moda 2. Y aunque encontré apenas un par de asientos sueltos arriba, pude reencontrarme con el universo de Runway en una sala completamente llena en Cinestar, demostrando que todavía somos muchos los que teníamos pendiente volver a esta historia.

Miranda Priestly regresa con ese particular liderazgo tirano que la convirtió en un personaje icónico, pero esta vez en medio de una industria editorial golpeada por los despidos, la precariedad laboral, los sueldos miserables, la crisis del papel y el auge de la Inteligencia Artificial. Una película que logra mezclar perfectamente glamour, moda y una realidad laboral bastante más cercana de lo que parece.

Más allá de la nostalgia, esta secuela consigue traer de vuelta toda la estética y tensión que hicieron inolvidable a la primera película, pero aterrizándola a un escenario mucho más actual, donde las industrias creativas intentan sobrevivir mientras todo cambia a una velocidad brutal.

Y honestamente… quizás terminó siendo la mejor alternativa para hoy. Aunque claramente la reseña de Michael sigue pendiente para una próxima visita al cine.

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