Magallanes

¿Qué hacer en invierno por nuestros adultos mayores?

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Por: Ramón Lobos Vásquez.
Médico Geriatra y Paliativista.

“Abril lluvias mil” dice el viejo adagio popular, recordando que en esta etapa del año en nuestro país ya se comienza a estructurar la llegada de épocas más frías, que en la gran mayoría de nuestro territorio se relacionan con lluvias y bajas temperaturas. En nuestra región implica hielo, escarcha y nieve que va acompañando la época invernal que viene.

Es por ello que, para quienes son más mayores vienen tiempos de estar más en casa y guardados por las inclemencias del tiempo. Una caída en la escarcha no sólo implica miedo a una fractura, si no que otras veces sin producirse ella, se debe estar un tiempo largo en reposo para restablecer la salud deteriorada por este inesperado suceso. Por ello, muchos mayores sólo salen esporádicamente de sus casas en esta época del año, es una realidad local. Y ese es el punto para quienes somos parte de la red familiar o social de nuestros mayores.

Más que nunca en esta etapa hay que visitarlos y acompañarlos en su día a día, poder llevarles los alimentos e insumos que requieren para subsistir, evitando que deban desplazarse fuera de casa, especialmente en esos días más fríos o con mucha escarcha. Pero no basta sólo con proveer de lo que necesitan, sino que también es acompañar.

Esta época de días cortos y oscuridad larga, también debe ser una preocupación el ¿cómo ocupan su tiempo libre en casa?, ¿cómo desarrollan actividad física y mental en forma diaria y constante? Quienes más saben de esto son los terapeutas ocupacionales que pueden trabajar con ellos en los territorios, en la ocupación del tiempo libre y en el desarrollo de actividades y rutinas que deben ser personalizadas y respondiendo a los intereses y preferencias que cada mayor tiene. Ese es el secreto y parte de su trabajo: respetar y valorar su autonomía y sus capacidades. Es a partir de su historia vital que deben desarrollar un plan de intervención que los ocupe diariamente, para que sientan que están siendo actores de su desarrollo y mantención funcional. Hay muchas tareas del día a día en casa, que bien administradas se transforman en terapias de indudable valor para ellos.

No es soñador pensar que cada mayor que está en su domicilio tenga el apoyo de estos profesionales en la salud, para tener su propio programa de intervención familiar con este fin. Las familias que puedan hacerlo se van a dar cuenta de cuánto ganan y mejoran sus mayores con esta intervención. Aquellos que no puedan, vean con los sistemas de atención en domicilio (como Punta Arenas Te Cuida) para buscar la atención de estos profesionales, tan importantes y necesarios para con los mayores.

De no poder lograr la intervención de su familiar es bueno ir viendo y conociendo de ellos, ¿qué actividades les gusta realizar o les motiva para potenciar el desarrollo y cumplimiento de sus rutinas físicas y mentales a desarrollar? No debe, eso sí, ser siempre lo mismo, los mayores deben ser bombardeados con actividades diversas y especiales para ellos. No se trata sólo de hacer crucigramas o sopas de letras: es a veces leer en voz alta, escribir lo que se quiere decir, llevar listas de lo que necesita y una multiplicidad de acciones que le permitan mantenerse en el domicilio y facilitar su vida diaria.

Es tiempo de invierno, es tiempo de cuidarse y protegerse, pero también es tiempo de ocuparnos como familia o red de nuestros mayores. La consigna es que se mantengan activos y presentes.

Con abril en el calendario, se nos viene un invierno más en que cuidar, valorar y poner en el centro de nuestra acción a nuestros adultos es primordial. Como historia familiar se lo debemos y tenemos que cumplir.

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