Magallanes

Nuevo gobierno, mismos desafíos

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Por: Ramón Lobos Vásquez.
Médico Geriatra y Paliativista.

El mes de febrero es sinónimo de vacaciones y de descanso para la mayoría de los que habitamos este territorio, tiempo de sol y de recargar baterías para el nuevo año que hemos comenzado y que será distinto por la asunción en marzo de las nuevas autoridades que regirán los destinos del país en los 4 años venideros.

Estamos en la etapa previa a su instalación. Y la gran duda es lo que se hará, por el bien del país. Conocemos de las urgencias, las prioridades, los enfoques y matices que el candidato esbozó en su campaña, los distintos nombramientos dan cuenta de cómo se llevarán a cabo estos desafíos. En este sentido, no faltarán las autoridades más locales que serán la cara visible de cómo el estado trabajará por la región. Ojalá con sus nombramientos vayamos conociendo también de los énfasis y prioridades que en ello se vayan colocando.

Para este ciudadano el énfasis en la salud y en el envejecimiento de la población es una prioridad que debe ser abordado en conjunto como estado. Sabemos que cada área tendrá prioridades y urgencias que atender. Pero, no es menos cierto que también hay tareas que son transversales, donde hay que trabajar en conjunto y desarrollar una política pública potente y que impacte en esta problemática. Lamentablemente nuestro estado es poco hábil cuando se trata de coordinar el trabajo público, se pueden desarrollar las tareas de una en una, es más complejo cuando se debe avanzar en acciones que implican que varios servicios actúen en conjunto o que puedan actuar unos primero y otros más tarde, con intensidades particulares.

Como estado se sabe cumplir proyectos individuales que se desarrollan en un tiempo y que impactan en un grupo de la población: construir viviendas, construir un puente, llegar con servicios a un área territorial o transferir competencias y habilidades a algunas personas. Allí se trabaja y se cumple adecuadamente con lo que se señala. Cuando se trata de algo más complejo, no siempre es tan fluida la relación entre los distintos servicios y se hace un poco más difícil dar respuesta a las necesidades de la población.

Lo del envejecimiento de la población tiene consecuencias en el ámbito de acción de muchos servicios, por lo que deberán adecuar sus prioridades y orientaciones incluso crear políticas nuevas e innovadoras, porque no se puede seguir haciendo lo mismo con un problema nuevo y que tiene múltiples dimensiones. Por ejemplo, en salud significa atender las necesidades de un grupo poblacional con requerimientos muy distintos a lo que se hace hoy.

El enfoque de cómo enfrentar el envejecimiento y longevidad de la población conlleva otras exigencias y capacidades de trabajo que deben abordarse ya desde la formación, por lo que también impacta en los sistemas educacionales de los profesionales que trabajarán con esta población mayor. Deberá aumentarse la dotación de rehabilitadores que trabajen en todos los niveles para acondicionar mejor a la población mayor, ojalá antes que tengan problemas de salud, por lo que el foco deberá estar en la prevención, como pocas otras veces se ha hecho; más que entregar salud a los enfermos habrá que trabajar en entregar mejor calidad de vida a los mayores. Para eso habrá que trabajar en nuevas estrategias de atención y cuidado de los mayores con énfasis en el control y tratamiento de las enfermedades de curso crónico y su impacto en la vida de quienes llegan a ser mayores.

Deberá tenerse el personal que atienda y acompañe a los más mayores para que sigan viviendo en comunidad, significa tener casas diferenciadas y adaptadas a las necesidades de los mayores, tal vez más pequeñas; pero con todo lo necesario para una mejor funcionalidad en ella, de los mayores; es decir, puertas más anchas si requiere usar silla de ruedas o andador, bien iluminadas y con duchas en vez de tinas, que facilitan la higiene de los mayores.

Cuando se construyan paseos o plazas habrá que pensar en lugares de descanso para los mayores y de baños públicos para su uso, por ejemplo. No todo es cemento. Son cambios que deben ir diferenciándose en la medida que se construye habitabilidad territorial. Estos son sólo ejemplos de cómo se va incidiendo en la calidad de vida de los mayores. Se necesita hacer distinto y más focalizado lo que se está haciendo por nuestra población, dando énfasis e intensidades que no siempre se habían hecho.

El envejecimiento poblacional está a la vuelta de la esquina y establece cambios urgentes y rápidos, en una maquinaria estatal que es lenta y pesada de mover, por lo que estas urgencias deben intervenirse en forma más integral y coordinada. Todo un desafío para las nuevas autoridades que pronto deberán centrarse en esta prioridad en conjunto con todas las tareas que también urgen y apremian en los territorios.

Por lo pronto este verano debe ser un respiro antes que nuestro sistema estatal empiece a trabajar por y para los mayores de hoy y mañana. Urge hacer algo desde ahora.

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