Apuntes

El valor de sanar ayudando: La historia de Yaritza Pinda de la Brigada de Bomberos de Río Seco

Published

on

A sus tres años en la Brigada de Bomberos de Río Seco, Yaritza Pinda Avendaño ha convertido el servicio en una vía de crecimiento personal, vocación y pertenencia. Terapeuta ocupacional de profesión, encontró en el voluntariado una forma de unir su deseo de ayudar con un camino inesperado para renovar su salud mental y reconstruirse tras un periodo complejo de duelo. “Pensé que solo se podía ingresar desde niño, pero una amiga bombera me invitó en un momento clave de mi vida”, recuerda. Esa invitación no solo transformó una inquietud, sino que abrió la puerta a una red de apoyo y aprendizaje que hoy considera una familia.

Yaritza describe su experiencia en la institución como un proceso enriquecedor, tanto en lo humano como en lo formativo. El compañerismo que se respira en la brigada, la adquisición de conocimientos y la creación de una identidad como parte del cuerpo bomberil han sido elementos que marcaron su crecimiento en estos años. Ser bombera, asegura, se alinea perfectamente con su rol profesional: ayudar, contener, acompañar. “Somos profesionales de la emergencia”, afirma, resaltando que cada mujer que se integra trae consigo habilidades valiosas y una visión que contribuye al equipo.

Uno de los momentos más difíciles que le ha tocado enfrentar dentro de la brigada fue atender una emergencia donde la persona afectada era justamente una compañera de Río Seco. Ver cómo el fuego consumía la casa de alguien cercano fue un impacto profundo. Sin embargo, también fue un recordatorio del espíritu que define a Bomberos: unidad, contención y apoyo incondicional. “Además de trabajar en la emergencia, hay que sostener a la persona y sostenerse uno mismo”, relata. Pero una vez terminada la operación, lo que viene es igual de importante: acompañar, ayudar a reconstruir y recordar que ninguna voluntaria o voluntario está solo.

Hoy, desde su experiencia, Yaritza hace un llamado directo y lleno de convicción a las mujeres que sienten la inquietud de sumarse al servicio bomberil. Les pide informarse, derribar prejuicios, perder el miedo y atreverse. Reconoce que puede ser un trabajo arriesgado, pero también profundamente significativo. “Las mujeres somos súper útiles dentro de la institución”, señala, destacando la preparación, la valentía y la capacidad de apoyo mutuo que han construido entre bomberas. Para ella, vestir el uniforme es un acto de entrega desinteresada, pero también un reflejo del instinto protector y solidario que muchas mujeres llevan consigo.

Salir de la versión móvil