Magallanes

Octubre ¿mes del adulto mayor?

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Por: Ramón Lobos Vásquez
Médico geriatra y paliativista

Tradicionalmente se conmemora este mes como el del Adulto Mayor, instituido por Naciones Unidas el año 1990, como una medida para poner en la discusión y el trabajo de nuestras sociedades el tema del envejecimiento de las mismas y el desafío que plantea la atención de los mayores hoy en día.

En Chile se conmemora este día por decreto, desde el 2004 y debido a la relevancia que tiene en nuestra sociedad chilena, se ha definido octubre como el mes de las personas mayores o adultos mayores. Un mes para poner en relevancia lo que los mayores nos interpelan como sociedad, un mes para buscar alternativas para su mejor bienestar y sus necesidades.

Creo que también debería ser un mes donde fuéramos -diariamente- tratando y poniendo temas en discusión sobre el trabajo que se realiza como sociedad. Pero eso hoy no se ve en ninguna parte. Sólo los vemos haciendo en forma publica las actividades que desarrollan en sus clubes de adultos mayores o en otras agrupaciones. Es ponerlos en vitrina para mostrar al resto de la sociedad que siguen vigentes y activos. ¿Basta eso para decir que es un mes de conmemoración, de ponerlos en el centro de la acción y trabajo de nuestra sociedad?, obviamente es una mirada muy sectaria y una parte del quehacer de los mayores, en que vemos cómo ocupan el tiempo libre y se desarrollan.

Para quienes nos preocupa el tema, no vemos una sociedad que esté discutiendo los aspectos centrales del envejecer y las problemáticas que tienen en todo ámbito los mayores, en este Chile mayor y envejecido. Magallanes sigue el mismo tranco cansino y conocido para todo el país. No hay una discusión, mesas redondas, encuentros intergeneracionales, programas para su desarrollo; no vemos programas de extensión en los centros formadores que sean una parrilla de cursos o simposios para su desarrollo.

Vemos que en otras actividades o conmemoraciones hay un mayor esfuerzo y despliegue por visualizar tal temática. Ojalá en los días que quedan las instituciones que trabajan para los mayores se esfuercen por desarrollar más actividades para ellos, no basta con declararlo como el mes de las personas mayores, tiene que haber un relato o un desarrollo de tal declaración, la que hoy falta y extrañamos.

Pareciera que el tema electoral copa la agenda de todos, incluso esto debiera servir para interpelar a los distintos candidatos por su mirada y propuesta de trabajo para con los mayores: ¿qué proponen? o ¿en qué trabajarán por los mayores? La temática va desde la mejoría de las pensiones, a ¿cómo se disminuyen los costos en temas de alimentación, transporte o salud?, ¿cómo obtienen menor pago de contribuciones por sus viviendas?, ¿cómo acceden a mejores condiciones de vida para ellos?, ¿cómo ocupan el tiempo libre?, ¿cómo se crean redes sociales y de salud en torno al fomento de su autonomía?, ¿cómo se va interviniendo para mejorar a aquellos que van presentando deterioros?, ¿cómo se articulan los servicios?, ¿cómo se presta un mejor servicio para los mayores en los sistemas estatales y públicos como los privados?, ¿cómo se aprende a atenderlos mejor en sus necesidades’.

Naciones Unidas ha propuesto como tema para celebrar este 2025: “Empoderando la voz de las personas mayores para un futuro inclusivo”. Esto nos quiere decir que en primer lugar hay que escucharlos para saber qué hacer por ellos. No basta sentirse docto o experto en el tema. En primer lugar, hay que escucharlos para saber qué requieren en cada lugar de nuestra patria los mayores de hoy.

Significa también promover su participación activa en nuestra sociedad. Que sean ellos quienes discutan y sean parte de este trabajo por ellos, nadie mejor que ellos saben “dónde aprieta el zapato” de su día a día. Otros podemos ser parte de su voz, pero son ellos los que deben interpelarnos como actores sociales. Se debe así garantizar que se respeten sus necesidades y las opiniones que expresen.

Es el momento de pensar y soñar en formas más activas por los actores que han sido designados para esta tarea. Es sabido que, en los diversos conversatorios por distintas temáticas o convocatorias sociales, los mayores son una parte importante de quienes participan y colaboran; por lo que, si se discute sobre temáticas importantes y necesarias, la participación no será poca. Tal vez esa misma participación sea el temor. La convocatoria y los temas puestos en la palestra asustan a muchos burócratas que prefieren la comodidad de hacer siempre lo mismo. Justamente los mayores son hoy un desafío para innovar y actuar de manera distinta. Lo merecen al menos en su mes de conmemoración.

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