Magallanes

Adultos mayores abandonados en hospitales

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Por Ramón Lobos Vásquez.
Médico Geriatra y Paliativista

Cada tanto van surgiendo datos e informaciones que nos remecen y conmueven, hace algunos días fue la cifra de “Personas Mayores abandonadas en los hospitales”. Una realidad que estaba oculta e invisibilizada en las estadísticas, pero que refleja un suceso que va en aumento y se está transformando en la cara visible de una verdadera emergencia social en nuestro país.

El hecho es simple. Por alguna consideración de salud, tan frecuente en los mayores, estos son hospitalizados, pero una vez que deben egresar no aparece la familia o quienes debieran ser su red de cuidados para llevarlos a sus domicilios, o bien viven solos y sus condicionantes de salud requieren de cuidados familiares en su mayor parte. Alguien debe asistirlos y cuidarlos, pero si no tienen redes no encuentran a quien deba velar por ellos y por eso, no hay un lugar seguro donde enviarlos.

¿Cuántos son en Magallanes? No hay cifras actuales, pero en nuestro Hospital Clínico son frecuentes los casos sociosanitarios que permanecen hospitalizados, esperando algún cupo en alguna residencia para mayores o bien son trasladados a los hospitales de Natales o Porvenir, que son de menor complejidad, para liberar la creciente falta de camas en nuestro sistema de salud. O sea que, en Magallanes no es una realidad aislada, si no que frecuente -como en otros lugares del país- y creciente como han evidenciado las cifras recientemente entregadas.

Si buscamos registros en el sistema judicial, se informa que en el 2023 se registraron más de 9 mil denuncias de abandono y maltrato a personas mayores. Cifra de por si alarmante y grave en el contexto de una sociedad que debe propender a los cuidados y asistencia a sus personas mayores. Estos datos son la evidencia de un fracaso del sistema social, que no está dando cuenta de los requerimientos y necesidades de un grupo de la población mayor.

Cifras que también son un reflejo de la precariedad económica. No les alcanza la plata y eso significa muchas veces más aislamiento y confinamiento en sus casas, alejándose incluso de los controles y seguimiento de sus enfermedades o patologías crónicas; lo que los va deteriorando más.

Hoy estamos asistiendo a la evidencia de un problema social que nos está aquejando y que refleja que un grupo creciente de mayores no están en condiciones de sobrellevar su vejez y las consecuencias que de ellas derivan. La primera responsabilidad y quien debe actuar es la familia como núcleo vital de nuestra sociedad. Pero la conformación actual de los grupos familiares, con familias más acotadas o sin hijos van agudizando el problema, traspasando esta responsabilidad a los grupos organizados de la comunidad. Los primeros que actúan son los voluntariados o grupos sociales que van prestando ayuda y soporte a vecinos en comunidad. Pero esto es posible durante un tiempo acotado, ya que en la medida que se va profundizando el problema se van requiriendo más recursos para hacerle frente a esta situación.

Es necesario financiar una buena y adecuada jubilación para quienes terminan su vida laboral, para que no vivan zozobras por falta de recursos económicos en la vejez. Debe financiarse adecuadamente ser viejo en Chile hoy. Pero, además en la medida que se va envejeciendo se requiere de ayudas sociales y recursos humanos, para estar en el territorio y apoyar efectivamente a los mayores en sus domicilios, mantenerlos activos en sus capacidades y destrezas; mucho más de lo que hoy se hace. Esto también significa disponer de un mayor número y capacidad de lugares para etapas más avanzadas del envejecimiento, que requieren de un soporte social y de salud trabajando juntos por ellos. Hay evidencia de cómo hacerlo, pero aún no es una urgencia social en nuestro país y menos en la región.

Si se sigue mirando y acumulando cifras sin hacer nada, obviamente asistiremos a una agudización cada vez más grave de esta problemática social, el tiempo de enfrentarla y hacer algo por nuestros viejos era ayer, hoy ya va siendo tarde. Urge actuar.

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