Magallanes
¿Cómo olvidar a Lucy?
Por Jonathan Hernández Hernández.
Educador Social – Psicopedagogo
Una de los seres humanos más relevantes en la historia de la humanidad lo fue por accidente, así como muchos otros, pero en ella (sí, es mujer) recae uno de las bases de nuestra historia, su descubrimiento dio pie a uno de los avances más prominentes de la investigación a la que dio el pie inicial el aclamado Darwin con su teoría de la evolución.
Por casualidad
Donald Johanson se encontraba haciendo trabajo de campo, desenterrando huesos con más del 3 millones de años de antigüedad, sin saber que su carrera como paleoantropólogo despegaría ese día de manera inimaginable, cuando de camino al campamento, pensando en el agradable baño que se daría en el rio, casi por accidente miro por sobre su hombro y vio un pequeño hueso que rápidamente identificó como parte de codo, no era realmente de un simio o antílope, que era lo que encontraba habitualmente en la zona, si no de lo que fue finalmente el eslabón perdido de la evolución humana.
Por Azar
Mientas limpiaban y preparaban los huesos en un ambiente de festejo sonaba casualmente de fondo la famosa banda de la época, The beetles con su canción, Lucy in the Sky With Diamonds, y uno de ellos dice “¿y si le ponemos Lucy?”.
Por Accidente
Lucy, la Austrolopithecus Afarensis, la primera especie que caminaba de forma erguida. Años después tras una investigación, se descubre que Lucy, el eslabón perdido, uno de los descubrimientos más importantes de ese siglo, quien quizás en vida en busca de refugio y alimento subió a un árbol, probablemente se recostó a descansar en una rama, quizás porque se durmió o solo la rama se rompió, pero, se cayó de forma accidental lo que causo su muerte, todo esto sobre una superficie ideal que preservo parte de sus huesos durante todos esos años.
Accidentes, casualidad, cosas del azar, una serie de situaciones no planificadas llevaron hasta este momento, donde observamos a la distancia y contemplamos el desenlace de 3 millones de años exhibida hoy en día en el museo nacional de Etiopía como la primera de la cadena evolutiva en caminar de forma erguida.
Cuantas veces podemos observas o vivir situaciones donde por azar o error nos encamina hacia un desenlace único e irrepetible, y que decir de cada hecho en la historia que con los ojos de hoy han cambiado el mundo y que finalmente, si resulta para bien o para mal, será el tiempo quien lo determine. Lucy quizás era una de tantas de su especie, quizás su más grande anhelo era poder tener su árbol propio con buenos frutos y ramas que le permitan reposar las tardes calurosas y resguardarla de las lluvias, y es seguro que jamás paso por su mente que sería ella quien daría forma a la historia, y que aunque pasaron 3 millones de años de su paso por el planeta, no será jamás olvidada.
Si diera una reflexión, pues es que nuestros accidentes, errores y casualidades no determinen el fin de nuestra historia, o simplemente, vivamos sin el miedo fallar, quien sabe a qué loco camino nos llevará.