Apuntes
“Los Años Dorados de Mi Vida”: Adultos mayores redescubrieron Punta Arenas y sus avances
En un esfuerzo por valorar y resaltar la importancia de los adultos mayores en la comunidad, la ONG Orquesta Liceo Sara Braun, al alero del liceo polivalente Sara Braun, llevó a cabo el proyecto “Los Años Dorados de Mi Vida”, financiado por los fondos FNDR 8% del Gobierno Regional de Magallanes. La iniciativa, que incluyó city tours por la ciudad y actividades culturales, destacó no solo por su alcance, sino también por el impacto emocional que generó en los participantes.
Según explicó Marcos Chandía, representante legal de la organización, el proyecto nace de la necesidad de integrar a los estudiantes del liceo en actividades que promuevan el aprendizaje práctico y el vínculo con la comunidad. “Este programa permitió que estudiantes de turismo y enfermería participaran activamente, poniendo en práctica sus conocimientos y fortaleciendo habilidades sociales al atender directamente a los adultos mayores”.
El coordinador del proyecto, Fabián Soto Muñoz, destacó la flexibilidad y personalización de las actividades: “Cada tour fue diseñado por los propios adultos mayores, dándoles la oportunidad de elegir los lugares que querían visitar. Este enfoque les permitió redescubrir Punta Arenas desde su perspectiva y revivir recuerdos asociados a la historia local”. Destacando aquí, que muchos de ellos no necesariamente pedían ir a espacios turísticos, sino que desearon conocer las nuevas poblaciones y barrios que ellos ni se imaginaban eran tantos y tan grandes.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió durante el recorrido por el Cerro de la Cruz, donde Nelly Ayala Ovarett, de 75 años, confesó que hacía más de 20 años que no visitaba el lugar. “Es espectacular, realmente maravilloso. Es bonito ver cómo se están modernizando las áreas turísticas, y este tipo de actividades nos permite redescubrir nuestra ciudad”, comentó con entusiasmo.
Cristóbal Willer, estudiante de cuarto medio en Enfermería y participante en el programa, expresó su gratitud por la experiencia. “Lo más importante es que los adultos mayores sientan que son apreciados. Este proyecto debería repetirse con más frecuencia, porque no solo ellos se benefician, sino también nosotros, al aprender de sus historias y necesidades”.
El proyecto también abrió espacios de conversación intergeneracional. Para Gilberto Machuca Sáez, de 81 años, esta fue una experiencia reveladora: “Nunca había participado en algo así. Fue mi nieto quien me convenció, y se lo agradezco porque mi esposa y yo lo hemos pasado increíble”.
Odeth Oyarzún, otra participante, valoró el componente social de las actividades. “Es bonito que se preocupen de nosotros, que nos saquen a dar una vuelta. Muchos adultos mayores pasan encerrados en sus casas, y esto es como un regalo, un respiro necesario para nuestro espíritu”.
Las actividades se inciaron con un coctel de bienvenida en el liceo, lugar donde estudiantes de Técnico en Enfermería controlaros los signos vitales de los usuarios, a fin de prevenir cualquier descompensación por la avanzada edad. Luego circularon en buses por diferentes espacios públicos de la ciudad, para finalizar con una once en el Hotel Cabo de Hornos.
Cabe destacar lo que mencionó el coordinador del proyecto, Fabián Soto, quien destacó que uno de los logros del proyecto fue permitir a los adultos mayores reconocerse como protagonistas de su entorno: “Ellos no solo participaron, construyeron su propia experiencia, compartiendo sus propias vivencias, experiencias y memorias, aportando al tour con sus testimonios”.
Finalmente, los participantes valoraron la oportunidad de reencontrarse con su ciudad desde una mirada renovada, pero también enfatizaron la importancia de iniciativas que combinen inclusión, aprendizaje y rescate cultural. “Proyectos como este nos recuerdan que aún tenemos mucho que aportar y disfrutar”, concluyó Nelly Ayala.