Apuntes
Mantienen expectativas a largo plazo para extraer metales de alta pureza en Magallanes
La empresa Redhill Magallanes es propiedad de la matriz australiana 29 Metals y lleva adelante el proyecto “Prospección Minera en Cutter Cove”, en una casi aislada zona fiscal ubicada al sur de la península de Brunswick. El terreno, cuyo nombre toponímico refiere a una ensenada donde se pueden refugiar embarcaciones, es un área montañosa, inhóspita y aun escasamente conocida a orillas del Seno Otway.
El catastro del ministerio de Bienes Nacionales la denomina como lote número 17 con una superficie de 1.185 hectáreas. Hace siete años se ejecuta una exploración minera mediante arriendo, el que ahora cambiará a concesión de uso oneroso a largo plazo. Para poder visualizar el proyecto en terreno la autoridad de esa cartera, Sergio Reyes y funcionarios de la oficina regional, se trasladaron en helicóptero hasta Cutter Cove junto al CEO (Chief Executive Officer) Walter Muehlebach.
Tras cuarenta y cinco minutos de vuelo se hizo un recorrido a pie del área donde se realizan los sondeos subterráneos y parte de las antiguas instalaciones cupríferas que tuvo la Enami hasta inicios de los setenta.
Allí el CEO de Redhill señaló que la empresa cuenta con los derechos de exploración de la antigua mina existente y mantiene la estimación de un potencial de 71.000 toneladas de cobre fino, 30.000 onzas de oro y 4,6 millones de onzas de plata.
Tras finalizar la tarea de perforar la roca a unos trecientos metros, se envían las muestras recogidas a ALS, una de las principales empresas de pruebas del mundo especializadas en la inspección y el análisis de materias primas ubicada en la región de Coquimbo
“Esta visita es muy valiosa para nosotros como representantes del Estado, dijo el Seremi de Bienes Nacionales, Sergio Reyes, porque el buen uso de suelo fiscal por parte de la minería no solo es garantía de sostenibilidad para las nuevas generaciones sino también de seguridad económica para el país”.
Largo ciclo de exploración y estudios antes de entrar en operaciones
Redhill no retomará las tareas de sondaje hasta 2026 y sobre ello Muehlebach enfatizó los extensos plazos que contempla operar proyectos mineros “como fue el caso de “Escondida” en el desierto de Atacama, que abarcó una labor de quince años antes de entrar en operaciones, Collahuasi en Tarapacá que se acercó a los veinte y “Los Pelambres”, cercana a la ciudad de Salamanca, que tomó casi medio siglo desde sus primeras faenas hasta su industrialización”.
“Además, en esta última década hemos invertido US14 millones con elevados estándares en cuanto a tecnología y cuidado medioambiental para poder llevar adelante las tareas de prospección que han resultado ser muy complejas dado que solo es posible operar en el lugar seis meses al año, principalmente en temporada de verano”.
Finalmente, respecto a los empleos que considera el proyecto, especificó que normalmente “trabajan entre quince y veinte personas, preparadas para enfrentar las adversas condiciones climáticas presentes, quienes acceden vía navegación, dos o tres veces al año, así como por aire ya que no existe acceso por tierra”. Posteriormente se podría llegar a la contratación de trecientas personas para la construcción de instalaciones y entre ciento cincuenta y doscientas personas para la operación.