Apuntes
Mujeres que Transforman: Un viaje al corazón de la artesanía magallánica con Raices Fueguinas
Francia Yasic Israel, creadora de la tienda artesanal Raíces Fueguinas, ha convertido su amor por la naturaleza de Magallanes en un emprendimiento cargado de autenticidad y raíces. Con 56 años, Francia expresa que su arte no es solo decoración, sino un tributo a la esencia de la Patagonia, elaborando piezas que resguardan el “aroma a tierras magallánicas”. Su trabajo se caracteriza por la recolección de materiales orgánicos como madera, ramas, hojas y pastos, provenientes de la imponente lenga y de los paisajes costeros de la región. “Trato de no intervenir mucho los materiales para que transmitan un poco de la naturaleza de Magallanes”, comenta Francia.
Este emprendimiento, que comenzó de manera informal en 2010, fue alentado por amigos y familiares que veían en su arte un potencial. Sus primeras creaciones decoraban su propio hogar, hasta que algunos conocidos la impulsaron a llevar su talento a ferias y a transformar su pasatiempo en un negocio. Desde entonces, Francia ha perfeccionado sus habilidades, dando vida a cuadros, tejidos y otros objetos decorativos que llevan consigo un pedazo de la región. “Esto surgió jugando, como la vida misma, y se fue dando; ha sido muy exitoso durante todos estos años”, confiesa.
La recolección de los materiales es una de las partes más especiales para Francia, quien disfruta del contacto con la naturaleza. Cada caminata es una fuente de inspiración que, en sus palabras, “te llena de ideas”. Sus recorridos por el bosque y la costa le permiten descubrir elementos únicos que, sin hacer un uso desmedido, recolecta para darles una nueva vida en sus creaciones. En su taller, comienza el proceso de preparación, pero siempre con un enfoque en conservar la esencia de cada material.
El camino de Raíces Fueguinas ha sido un constante aprendizaje. Al principio, Francia encontró en las ferias un espacio para compartir su trabajo, aprender del público y establecer una red de clientes fieles que valoran su propuesta. Eventualmente, decidió establecer un espacio físico en el barrio Croata, donde los visitantes pueden encontrar su tienda y conectarse con sus productos. Hoy, esa tienda está temporalmente cerrada mientras Francia trabaja en Zona Franca, junto a la agrupación Amapuq, desde donde sigue transmitiendo su arte a quienes visitan este concurrido sector de Punta Arenas.
Para Francia, la creación es un proceso que flota entre lo planificado y lo inesperado. Aunque suele tener una idea general de lo que desea crear, asegura que cada pieza tiene un resultado final inesperado. “Francamente, dejo fluir la creatividad”, explica. Este acercamiento intuitivo y lleno de libertad es uno de los sellos distintivos de su trabajo y, tal vez, uno de los secretos detrás de la calidez de sus piezas.
El éxito de su proyecto, sin embargo, no ha sido fruto de grandes estrategias o ambiciones, sino de un enfoque sencillo y lleno de amor. “Para mí, la vida es un juego, y si jugamos sin poner tanta cabeza y más corazón, todo fluye mejor”, reflexiona Francia, quien considera que esta filosofía le ha permitido disfrutar cada paso de su viaje como artesana.
Francia no solo invita a conocer sus productos; invita a conectar con un pedazo de Magallanes en cada uno de ellos. Así, concluye su entrevista con un llamado a la comunidad: “Los invito cordialmente a recorrer nuestra feria en Zona Franca, en el sector Boulevard, donde encontrarán elementos hechos a mano y de gran valor. Vengan a visitarnos y lleven con ustedes un pedacito de nuestra tierra”.