Magallanes
Octubre: El mes de las Personas Mayores
Por Ramón Lobos Vásquez
Médico Geriatra y Paliativista
Desde el 2004, se conmemora por Ley en nuestro país, el Día del Adulto Mayor. Con ello, se busca ponerlos en el centro, valorar su trabajo y el esfuerzo desarrollado por los mayores, pero por sobre todo dignificarlos y darle un sentido a esta etapa de la vida. También se trata de dejar de lado los aspectos negativos o peyorativos que como sociedad hemos asumido y potenciado; darle un giro a esta mirada y ser más propositivos con ellos.
La conmemoración de este día se ha extendido a todo el mes de octubre como, el Mes de las Personas Mayores, con una multiplicidad de actividades y acciones que se desarrollan en nuestras comunidades, destacando lo que los mayores son capaces de hacer, rompiendo con prejuicios como el edadismo o una mirada más pasiva de nuestras personas mayores. Estas actividades pretenden demostrar aspectos importantes del trabajo con ellos, que son sujetos activos tanto en los procesos de envejecimiento personal y social; son una fuerza en crecimiento y están pesando más en nuestras sociedades, por lo que deben ser más considerados y ser parte de las actividades sociales que cada comunidad desarrolla; ya que son parte de ella y deben recibir un trato acorde.
Debemos valorarlos y hacerlos parte de nuestro quehacer. Con mayor razón si ya somos mayores. Debemos buscar los espacios y oportunidades en que podamos vivir en comunidad, con interacción social y con intervenciones psicosociales que permitan desarrollarnos mejor. Eso hace que el envejecimiento siga siendo una edad activa para el desarrollo.
Por eso, las actividades y las acciones que sean presentadas este mes por los mayores, que trabajan comunitariamente en nuestras sociedades, deben ser apoyadas por todos. Es una muestra más de que son parte integrante e importante de nuestras sociedades, entender que sí son capaces de bailar, actuar, jugar, mostrar habilidades artísticas y literarias y otras muchas acciones que son el reflejo de entender que envejecer y comprometerse en el envejecimiento personal es el mejor modo de vivir un buen envejecimiento. No debemos verlo como una muestra, si no con el orgullo de que muchos de ellos están desarrollando nuevas competencias, nuevas habilidades o son capaces de ocupar su tiempo libre en desarrollar algo que siempre quisieron hacer; por eso no son sólo muestras, si no que muchas veces al conocer sus historias se logra entender la importancia y trascendencia de lo que realizan y expresan ante la sociedad.
Finalmente debemos preguntarnos si vamos a hacernos responsables de nuestro propio envejecimiento. No hay edad para partir en esto, siempre será mejor partir antes, pero ser comprometidos con nosotros mismos. Hoy hay mucho que aprender de los mayores, de cómo llegaron y qué son capaces de hacer en su día a día. Valorarlos y acompañarlos es lo mínimo a realizar este mes.