Magallanes
La cuenta B del alcalde Radonich
Por Verónica Aguilar Martínez
Concejala de la Comuna de Punta Arenas
¡Qué día tan lleno de ironías! Mientras el alcalde Radonich presentaba su cuenta pública, nos enteramos de que la Municipalidad no recibirá cerca de 3 mil 500 millones de pesos por montos adeudados en el traspaso del Slep. Esos fondos, esperados con ansias este año, resultan ser una ilusión que se desvanece en el aire, porque serán descontados del fondo municipal y que en última instancia perjudicarán directamente la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas.
Esta desconcertante y notable omisión financiera ni siquiera fue mencionada durante la cuenta pública, más cuando se negoció con dineros ajenos. Tampoco se aludió la deuda crónica con los profesores y la crisis que desató, situación hoy judicializada por “notable abandono de deberes” y que significó meses de paro, incertidumbre de cientos de familias que no sabían cuándo iban a recibir su remuneración y un daño educativo no dimensionado… Es curioso cómo la memoria parece ser selectiva, recordando lo que nos conviene y relegando a la indiferencia aquello que preferiríamos sellar con silencio y olvido.
Las cuentas públicas son instrumentos esenciales para la transparencia y la eficacia en la gestión de los servicios públicos y municipales. No solo representan una oportunidad para rendir cuentas ante la ciudadanía, sino también para reconocer logros y enfrentar desafíos de manera franca y transparente.
Por eso es vital que estas cuentas reflejen tanto los aspectos positivos como los negativos. Ocultar los problemas y dificultades es engañoso y poco ético. La transparencia implica ser honestos y francos sobre todos los aspectos de la gestión, incluso aquellos que puedan resultar incómodos o desfavorables.
Ya es frecuente en esta administración situaciones en las que los actos municipales parecen evaporarse con el tiempo hasta llegar a la amnesia total.
Y es así como en estos últimos días, el alcalde ha estado impartiendo lecciones sobre prevención en distintos medios de comunicación, mientras que él mismo desechó programas diseñados para anticiparse a conductas delictivas juveniles, como son Previene y Lazos, programas altamente evaluados por la ciudadanía y que tiene cabida en casi todos los municipios del país.
¿Qué podemos esperar cuando el alcalde insiste en proyectar una imagen ficticia? Mientras tanto, varios proyectos languidecen paralizados por falta de gestión, contradiciendo el mismo “compromiso con la comuna” que tanto proclama.
Es momento de abandonar esa tendencia recurrente al narcisismo, donde uno mismo elogia sus propias acciones, y permitir que sea la comunidad quien evalúe la gestión con objetividad y credibilidad. Pero para eso, hay que poner toda la gestión sobre la mesa