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Reflexiones: Amar es un acto de rebelión

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Si quieres cuidar de una flor encerrándola para que no se dañe, morirá antes de tiempo.

La paternidad implica elevar el arte de amar y cuidar a otro nivel, e implica rebelarse a las convenciones sociales que buscan limitarnos. Hace unos días veía cómo un padre lloraba orgulloso durante la audición de su hijo en un programa de televisión, un padre al cual no le importaba que el mundo lo viera llorar, un padre que sabía que era mucho más importante apoyar, acompañar y motivar a su hijo con toda la pasión y el amor que se merecía, y no podía dejar de pensar en lo afortunado que es ese niño, la suerte de poder vivir con una persona tan valiente que desafía al mundo por él.

Muchas veces se busca proteger a los niños, que no sueñen lo imposible porque la caída puede ser demasiado dolorosa, por lo que se les cortan las alas antes que sepan lo que se siente la emoción de volar. Lo anterior refleja una gran paradoja en el cuidado de los niños y niñas, que entiendo claramente es con todas las buenas intenciones del mundo, y con la experiencia personal de cada uno, pero, hay que darles la oportunidad de vivir, sufrir, sentir, y disfrutar la lucha que implica ser todo lo que quieres en esta vida.

Algunos consejos que creo pueden ser útiles.

1. Aprende de dónde viene la sobreprotección: El miedo de lo que le puede pasar a otro muchas veces viene del mundo que nos hace actuar con miedo, o de experiencias personales que no queremos que vivan aquellos a los que amamos, pero cuando el cuidado se basa en miedo, solemos evitar que vivan realmente, y que aprendan a sobrellevar los golpes de la vida.

2. Fomentemos la voz de los niños y niñas: Dejemos que se expresen libremente, y para ello hay que enseñarles por medio de acciones concretas que está bien hablar, sentir y expresar. Seamos un ejemplo consistente haciéndolo nosotros mismos.

3. Empieza a soñar para fomentarlo: Muchos nos olvidamos de soñar, nos mimetizamos en la rutina y dejamos de desear apasionadamente lo mejor para nosotros, por lo que transmitirlo a otros se vuelve muy difícil. ¡Sueña!

4. El cuidado parte en uno: Invierte en ti, busca ser tu mejor versión, para poder fomentar la mejor versión de otros.

Por David Fuenzalida C., Psicólogo, Especialista en Terapia Sistémica Centrado en Soluciones.

 

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