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Reflexiones: Confiar en nosotros mismos

Dicen que los pájaros nunca temen que la rama del árbol en el que están posados se rompa, porque su confianza no está en la rama sino en sus propias alas.

La falta de confianza en nosotros mismos puede ser la base de muchos conflictos en nuestra vida cotidiana. A veces ni siquiera podemos confiar en nuestras propias promesas, sintiéndonos auto defraudados y alimentando una sensación de fracaso y frustración.

Desde mi punto de vista, uno de los mayores obstáculos para alcanzar nuestras metas y objetivos es la falta de confianza en nuestra propia capacidad de llevar a cabo las acciones para concretar lo que nos proponemos. Y es que la idea de que vamos fracasando sistemáticamente a lo largo del tiempo, nos lleva a generar una creencia de que no somos capaces, no podemos, que nuestras habilidades no son lo suficientemente buenas o de lleno no las desarrollamos nunca.

Cuando somos pequeños, formamos nuestra identidad en base a lo que nos aporta nuestro entorno. Si en nuestra familia o contexto más próximo hubo personas que nos dijeron que éramos tontos, malos para la pelota, con cero ritmo, desafinados, que parece que tenemos dos pies izquierdos, un cero a la izquierda, cero aporte, que no se nos puede confiar nada, que es mejor que no nos metamos a la hora de ayudar y un gran etcétera, probablemente esas frases han quedado en alguna parte de nuestro sistema, y hoy están a la base de la forma en que desarrollamos nuestra vida. A veces ni siquiera es porque nos lo dijeron a la cara, quizás en ocasiones escuchamos a algunos de nuestros padres hablar por teléfono con otra persona y mencionaron alguna característica negativa nuestra, e incluso otras veces sólo vimos una mueca de desagrado o rechazo.

Debido a que esa información no necesariamente se procesó de manera consiente, es que muchas veces, sino la mayoría de ellas, no somos capaces de explicarnos en el presente, las razones de nuestra falta de confianza. Incluso podemos no ser conscientes de la falta de ésta y atribuir el no logro de lo que nos proponemos a otras variables como la flojera, la pérdida de interés, responsabilizar a otros de lo que no se concretó e incluso atribuirlo a instancias como el destino.

Tener confianza en nosotros mismos es una herramienta importante a la hora de enfrentar la vida. Es como tener a ese amigo confiable, con el que siempre puedes contar, como un seguro, una red que te atrapará en la caída. Y también es importante ser comprensivos cuando sentimos que no nos cumplimos, porque es altamente probable que las razones del por qué no hayan dependido de nosotros cuando se arraigaron en nuestro sistema de creencias. Pero lo que sí podemos hacer es el trabajo personal, que nadie más puede hacer por nosotros, de indagar qué hay detrás y generar estrategias que nos permitan, así como los pájaros, confiar en nuestras propias alas antes que en cualquier otra cosa.

Por Daniela Vásquez Mansilla, Psicóloga Especialista en Terapia Sistémica & Coach

 

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