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Reflexiones: Confiar en el proceso

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Vivimos en la era de la inmediatez. Queremos todo rápido, eficiente, ahora. Somos eternos clientes de la vida y como el buen dicho, el cliente siempre tiene la razón, estamos constantemente en la posición de demanda. Porque yo pago por esto, lo consumo, lo exijo. Queremos el resultado, lo antes posible, con el menor esfuerzo: no nos importa demasiado el proceso.

Según el diccionario de Oxford, un proceso es un procesamiento o conjunto de operaciones a que se somete una cosa para elaborarla o transformarla. Me gusta esta definición por la idea de la transformación. La vida está llena de procesos. Podríamos decir que la vida es un proceso en sí, crecer lo es.

En un mundo tan cambiante, a veces nos cuesta ser conscientes de cómo nosotros mismos también cambiamos constantemente. Cómo nos vamos transformando, nuestras ideas van mutando, nuestras actitudes hacia la vida van en el mejor de los casos, tomando en cuenta los tonos de grises de la experiencia humana, y en el peor de lo casos, nuestras vivencias también pueden facilitar que rigidicemos nuestras percepciones, generando juicios sobre la realidad cada vez más severos: y somos poco conscientes de que cada uno de esos cambios tuvo un proceso detrás.

Como mencionaba en la columna anterior, confiar es difícil, y a veces sentimos que desplegamos muchas acciones para lograr un objetivo y pareciese que nada funciona. Y nos rendimos rápidamente.

Muchas veces esta frustración se alimenta de un mundo cambiante e inmediato, en donde pareciese que todos cambian rápido, menos yo. Los influencers logran metas fácilmente, mostrando sus vidas perfectas o al menos dignas de exhibir. Nos bombardean personajes que han logrado el cambio físico, la superación del trauma y de trastornos psicológicos y psiquiátricos, la paz mental, la curación espiritual, no necesariamente rápido, sin embargo, la información nos llega como un producto ya generado.

Y es inevitable preguntarse, ¿Por qué yo no puedo? ¿Por qué a mí no me resulta? ¿Por qué no puedo mantener los hábitos que racionalmente sé que mejorarían mi vida? Y hay hábitos que nos hacen increíblemente bien, conductas que construyen una mejor vida para nuestro presente y futuro.

Confiar en el proceso es una buena herramienta para la vida, para enseñar a nuestras niñas y niños: No rendirse, no importa si no estás viendo los resultados que esperas o que otros te han impuesto. Continúa porque la lógica dice que esto va a funcionar, porque si haces ejercicio 3 veces a la semana algo va a mejorar en ti, en tu metabolismo, en tus sistemas, en tu cerebro, en tu estado anímico. Si dejas de usar tu celular una hora antes por la noche, tu cerebro va a funcionar de otra manera, podrías dormir un poco más, se regularían ciclos en tu cuerpo. Si te comes una golosina a la semana en vez de tres, quizás no bajes de peso ni talla, pero probablemente estas previniendo una enfermedad futura.

No te rindas, cambia la forma, evalúa los resultados y genera modificaciones si es necesario, encuentra razones para seguir, descubre tu pasión, confía en tu proceso.

Por Daniela Vásquez Mansilla, Psicóloga Especialista en Terapia Sistémica & Coach.

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