Primera residencia para artistas en situación de discapacidad se realizó en Magallanes

Fin del Mundo es la primera residencia dirigida a artistas en situación de discapacidad que se ha realizado en Chile, única en su tipo y sin precedentes, puesto que aún no se han registrado iniciativas que generen una instancia que permita menguar la participación limitada en el quehacer artístico de las personas que se encuentran en dicho contexto y que cuestionen el modelo que discrimina a quienes no entran en sus ritmos de productividad.

La residencia Fin del Mundo, es una propuesta del laboratorio de creación Liquenlab -gestado por los artistas visuales magallánicos Nataniel Álvarez y Sandra Ulloa- que en consecuencia con su línea curatorial 2021-2022, convocó a artistas nacionales en situación de discapacidad a co-habitar en la Patagonia, visitando en Tierra del Fuego el Parque de Estromatolitos, para promover la importancia de pensar a los humanos como seres que son parte de la naturaleza y a un segundo encuentro en la ciudad de Punta Arenas, con el objetivo de cuestionar en colectividad el concepto de inclusión para la repercusión en sus prácticas en comunidad. En esta primera edición fueron seleccionados la ilustradora y profesora de artes visuales, Leonor Harris y el realizador audiovisual y activista, Felipe Orellana.

En relación a las motivaciones que dieron lugar a la iniciativa, Sandra Ulloa comentó: “Nace desde la idea de plantear un nuevo mundo desde ‘el confín del mundo o el inicio del mundo’. En este nuevo mundo que nosotros imaginamos y que invitamos a co-diseñar, nos imaginamos un mundo absolutamente inclusivo, diverso, queer, trans, entonces desde esa perspectiva y también por una experiencia muy particular, ya que nuestro hijo mayor hace un año está en situación de discapacidad, hemos decidido armar este espacio”.

Nataniel Álvarez recalcó que la propuesta se genera en consecuencia con la línea curatorial que el laboratorio se propuso para el 2021-2022 que invita a preguntarse “¿Podemos plantear un nuevo mundo desde el confín de América? y profundizó explicando que “surge desde esa residencia poética, desde esa experiencia que tenemos todos de vivir en una especie de fin de mundo y nosotros, en particular, con esa carga de habitar en el fin del mundo. Entonces, en el mundo del arte no hay experiencia de este tipo, por lo que se presenta como un espacio de resistencia”.

Liquenlab fue creado hace ya diez años y busca potenciar la interacción entre el arte contemporáneo, la naturaleza, la ciencia y la tecnología con el fin de impulsar y expandir el desarrollo artístico desde el territorio más meridional de Chile y cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC), modalidad continuidad al anterior programa POIC.

Imaginar un mundo inclusivo

Felipe Orellana describió la experiencia como “muy respetuosa e inédita” y que le ha permitido habitar el territorio de una forma natural sin exigencias. “No conozco residencias inclusivas de artistas en situación de discapacidad y que no sean ‘caritativas’ o donde haya un compromiso casi estatal. Fin del Mundo se hace desde la inclusión, nace desde una perspectiva intuitiva, desde la idea de que las personas que estamos en situación de discapacidad y que estamos en el arte somos un aporte o tenemos que aportar porque pertenecemos a la sociedad”, mencionó.

El realizador audiovisual también agregó: “Me encantaría que esta residencia sea permanente en el tiempo, que continuara. Sería muy bello sentir que desde Chile y desde el fin del mundo existe una experiencia de residencia para personas en situación de discapacidad y que sea reconocida y un aporte al lenguaje no desde la obligación, sino desde la certeza de que todas las diversidades y disidencias tienen algo que aportar y es ahí donde Liquenlab ha generado un gran punto a favor de todos los que somos creadores y que nos lleva y nos moviliza a la construcción de una sociedad donde todos seamos considerados, pero desde la dignidad y el respeto y con el aporte que cada uno puede hacer”.

Por su parte, Leonor Harris dijo en relación a su experiencia: “Creo que es una residencia única. Lo que está haciendo Liquenlab es un paso a nivel mundial, está abriendo las puertas a las personas en situación de discapacidad en torno al arte sin precedentes”.

La ilustradora refiriéndose al contexto que viven las personas en situación de discapacidad reflexionó: “La diferencia es lo normal, siempre queremos encajar en todo y eso es sumamente contrario a lo que es la realidad, porque todos somos diferentes y eso nos ha cegado un poco. La importancia de esta residencia es volver a mostrar que todos somos diferentes, pero eso no quiere decir que no entre todos formemos la sociedad en la que vivimos porque somos todos necesarios (…) Todos hablamos el mismo lenguaje y esto remarca que la diferencia la hacemos en la sociedad, pero todos los seres humanos buscamos lo mismo, ser felices, perfeccionarnos, cumplir ciertas metas. Todos los artistas crean obras y los artistas en situación de discapacidad también lo hacen”.

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