Ex hospital regional: A la venta tras 10 años de abandono

El 10 de diciembre próximo se cumplen diez años desde que dejó de operar el ex hospital regional Dr. Lautaro Navarro Avaria, de calle Angamos, recinto que con el paso de los años pasó de ser el epicentro sanitario, a un foco de insalubridad y de malestar para los habitantes del sector.

A la espera de un mero trámite administrativo, el de un nuevo avalúo fiscal por el recinto, está el Gobierno Regional luego que, tras hacer sumas y restas, resultara más que evidente que no es posible seguir manteniendo el inmenso recinto, sin un futuro cierto de su utilización.

Así lo manifestó el administrador regional José Barría en entrevista a Radio Magallanes, detallando que “Cuando uno suma los valores de lo que costaría hacer un centro cívico ahí, excede las posibilidades de financiarlo en un corto plazo con esa magnitud, así que se está viendo la opción de buscar la forma de que ese feo lunar que tenemos en medio del corazón del barrio Prat pudiéramos de alguna manera enajenarlo (venderlo)”.

Se habla de una inversión necesaria de 40 mil millones de pesos que ciertamente no es llegar e invertir, por lo que con el paso del tiempo se ve más extinguida la posibilidad de ver con vida el antiguo edificio, el cual data de 1953.

Incertidumbre de vecinos

Primero se hablaba de un espacio en que todos los servicios públicos pudieran tener sus oficinas, una buena idea si se considera que muchas de las dependencias que utilizan las entidades en Punta Arenas son arrendadas.

Eso pareció agradar a los vecinos del barrio, aunque vieron con temor la afluencia de tráfico que eso significaría.

Pero con el paso de los meses, no pareció ser tan malo si se comparaba con la plaga de ratones que los afectó, sobre todo a los vecinos del pasaje Goleta Ancud y a la comunidad educacional de la Escuela Arturo Prat.

Unos cuantos gatos adoptados en el sector, y poco a poco se fue superando esa crisis, pero eso dio pie a otro problema, las fiestas clandestinas y las juntas para beber en las diferentes dependencias del ex hospital, donde aunque existe servicio de guardia, poco se puede hacer contra grupos de 20 personas que ingresaban durante los fines de semana.

Los habitantes del sector son testigos de cómo el paso de los años no sólo ha ido dejando en el olvido lo que en algún momento fue la inmensa estructura blanca, sino que han visto cómo el lugar se ha ido convirtiendo en refugio para personas sin hogar, y peor aún, algunas personas que ingresan al recinto para llevarse lo poco y nada que queda ahí, ahora último, cañerías de cobre que encuentran en la construcción.

Ven con esperanza que, de ser vendido, lo que llegue sea algo que levante el sector y no los incomode más aún, una villa o comercio, pero anhelan en definitiva que se haga algo y no siga convirtiéndose en una preocupación constante para ellos.

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