El complejo día a día de joven pareja y sus 7 hijos en medio de la pandemia

Hace una semana conocimos a Katherine Muñoz Alvarado y Carlos Duamante Llanquin, joven pareja de 27 y 31 años, quienes hacen esfuerzos diarios para que nada les falte a sus 7 hijos, niños y niñas de entre 1 y 13 años. La realidad que enfrentan en medio de la pandemia se vio dramáticamente complicada luego que ella perdiera su trabajo debido a la llegada del Coronavirus a la región, debiendo sortear los gastos del mes con el sueldo de él, trabajador de la recolección de desechos domiciliarios.

Un arriendo de 350 mil pesos pagan sagradamente mes a mes, saben bien que lo fundamental ahora es mantener el techo que los cobija. A eso se les suman los gastos básicos de la casa, y en resto para el ahorro para la vivienda, así se les va el sueldo de 500 mil pesos que Carlos recibe.

Respecto de las comidas, verdaderos malabares hacen Katy y Carlos para que nada les falte a sus hijos, trabajan de noche y en sus tiempos libres limpiando tapices y alfombras, organizan rifas y ven como una posibilidad vender el automóvil que tienen para poder llevar tranquilidad a su gran familia.

Hasta hace unos meses, todo iba de maravilla, Katherine trabajaba en un cine, por lo que quedó desempleada cuando todos esos recintos cerraron, de ahí en más, las cosas se pusieron cuesta arriba, pese a lo cual, han logrado mantenerse a flote, pero, pasando apuros innegablemente.

Días complicados

Poca ayuda estatal les había llegado (hasta hace unos días), salvaban la comida de los niños con el aporte de la Junaeb, pero evidentemente no alcanzaba, los gastos no disminuyen, por el contrario, se iban incrementando, poniendo en jaque el ahorro para la vivienda que con tanta rigurosidad y esperanza reúnen con miras a tener su propia casa.

“Hemos organizados rifas, mi cuñada nos ha ayudado, y tomamos trabajos de limpieza de tapices y alfombras, con eso juntamos dinero para la alimentación, hemos tenido que rebuscar formas para arreglarnos”, comenta la joven madre y dueña de casa.

Pero han sido días complicados, se nota en sus palabras cohibidas quizás por el pudor de tener que pedir ayuda, siendo que hasta hace unos meses todo era miel sobre hojuelas.

Evidente resulta lo anterior al preguntarle a Carlos sobre lo más complejo que les ha tocado enfrentar en este tiempo. “Por fortuna no nos ha faltado la comida en la mesa, pero es difícil tener que decirle que no a tu hijo si te pide otro plato de comida, porque no hay más ¿cómo le dices que no a tu hijo?”, comentó.

Agradeció la pareja al conductor de un Uber que los ayuda trasladándolos a hacer sus “peguitas” extras, incluso dejándoles el pago de las carreras pendientes mientras no tengan con que pagar. Además, la ayuda de una persona que les regaló una cama, con lo que lograron que todos sus hijos pudieran dormir en buenas condiciones, y no en colchones en el piso. Son jóvenes muy agradecidos, pese a lo difícil que es su situación.

Necesitan de ayuda

No hay que conversar mucho con ellos y con sus hijos para darse cuenta que son personas muy sencillas, que no buscan aprovecharse y que de verdad están, dentro de lo que se puede, viviendo de una manera muy digna, aunque con necesidades.

Saben que necesitan un espacio más amplio para poder vivir más cómodamente, por lo que han buscado, infructuosamente, un arriendo que puedan costear y que les permita mayor comodidad. Increíblemente, han encontrado “peros” por la cantidad de hijos que tienen.

Ven con optimismo la posibilidad de retirar el 10% de sus AFP, platas que destinarán a su subsidio habitacional, para avanzar en el proceso de la vivienda propia, pero ahora, deben continuar buscando una posibilidad a la casa que hoy mantienen.

Afirman que por alimentación no tienen problema, aunque si admiten que de vez en cuando les gustaría poder darles yogurt u otras cosas que los niños piden, pero que en tiempos difíciles han debido omitir. “Ya se podrá”, dijo Carlos.

Conociendo del caso, la Dirección de Desarrollo Comunitario (Dideco) de la municipalidad de Punta Arenas, hizo las gestiones para poder ir en ayuda de la familia, se dispuso la entrega de alimentos y se iniciaron los trámites para que se les entregaran pañales para la pequeña de 1 año, la menor de sus hijos.

Sin embargo, y pese a la ayuda que recibieron, innegablemente requieren de la solidaridad de los magallánicos, ya sea para encontrar un mejor lugar en el cual vivir, o bien, en aportes que les ayuden a sobrellevar los tiempos de vicisitudes que estamos viviendo. Quienes quieran tomar contacto con esta familia pueden comunicarse al teléfono +56948019257.

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