“La defensa es una labor incomprendida, que se valora sólo cuando es requerida por ti o un familiar”

La defensa jurídica es aquella labor que implica representar a una persona frente a distintas entidades públicas y privadas, en particular, ante los Tribunales de Justicia.

En el caso de la defensa de imputados, se trata de una labor de representación ante tribunales de una persona a la que se le “imputa” un delito, es decir, a quien se le indica como quien habría cometido un ilícito, un acto u omisión prohibidos, y que se estima delito y por lo cual, se busca -entre otras cosas-, que se le sancione.

Cabe señalar que se consideran delitos: las lesiones, los hurtos, la estafa, amenazas, robos, homicidios, entre otros.

La persona imputada a quien se le acusa de un delito, tiene varios derechos específicos en el procedimiento y otros generales (derechos Humanos) y el defensor vela porque esos derechos se respeten en el proceso. Además, es esencial que a una persona se le presuma inocente hasta que se demuestre ante un tribunal que cometió un delito, de lo contrario, sería simplemente prejuzgar o suponer, lo que no se permite por ley.

Es importante destacar que siempre que existan decisiones en los tribunales, deben ser fundadas, razonables, y en base a pruebas o antecedentes que se presenten como prueba ante jueces o juezas, durante un procedimiento y en Tribunales.

Lo dicho cobra sentido si se piensa que las consecuencias de dichas decisiones son graves, más si se considera que las sanciones penales son de la más diversa índole y van desde multas a limitaciones de derechos o permisos, hasta la cárcel, en distinta extensión. Una persona puede arriesgar una simple multa e incluso sanciones de 35 años en cárcel, por poner un ejemplo.

Ahora bien, estima la abogada Karina Ulloa (del equipo de Defensoras Puq), la labor de la defensa no siempre consistirá en decir que el delito no existió. A veces, el trabajo de defensa será velar porque el procedimiento se tramite conforme a ley, o bien en otros casos, intentar una condena en libertad, o derechamente, que la sanción sea la más “baja”, si es que se dan los requisitos legales. Incluso, en el peor de los casos, la defensa sólo es la que acompaña al imputado y le explica lo que está sucediendo y lo que se arriesga.

Lo anterior se funda en que las necesidades de los defendidos son de lo más diversas: Lograr una sanción en libertad para mantener el trabajo; rebajar una multa porque mantiene y cuida a alguien que depende de él o ella; o porque requiere algún tratamiento de salud estando privado de libertad; o quizás, si la persona dice ser inocente, deseará que eso sea reconocido en el tribunal.

Finalmente, en esta área se encuentran las realidades sociales, familiares y de todo orden, muy distintas, motivo por el cual, a pesar de ser “políticamente incorrecta”, la labor de la defensa es vital en el sistema de Justicia chileno, ya que vela por el correcto procedimiento, por la pronta y completa investigación, por una real igualdad y dignidad en el trato de todas las personas sometidas a un proceso penal, busca la correcta aplicación de las penas (cuando proceden), entre otras misiones.

“El básico y más humano de los roles: estar físicamente al lado de quien se enfrenta a toda la institucionalidad del Estado que lo sanciona (jueces, fiscales y policías), para acompañarle, escucharle, aconsejarle y explicarle lo que está ocurriendo en ese momento, es la labor de la defensa”, estimó la profesional.

Para quienes deseen obtener mayor información pueden comunicarse al correo defensoraspuq@gmail.com o por Whatsapp al número +569 3560 8522.

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