Gloria Ampuero Barría y su pareja Mauricio Maldonado Franco.

Jefa de hogar relató en primera persona su lucha contra el temido Coronavirus

Asistente judicial, emprendedora, jefa de hogar, compañera, feminista, madre, hija y a días de convertirse en abuela. Todas esas palabras describen a Gloria Ampuero Barría, quien hace pocos días fue una de las personas que logró doblarle la mano al temido Covid-19 en Punta Arenas. A través de la red social Facebook compartió su experiencia, la angustiante espera y la esperanzadora forma de ver la vida hoy, ya recuperada de la enfermedad.

El 21 de marzo comenzó la historia del Coronavirus en la familia de Gloria, el mismo día que celebraba el cumpleaños del mayor de sus hijos. Compartía junto a su compañero de vida, sus hijas, su mamá y la familia de su hijo, cuando comenzó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad.

Expertos han expuesto que el virus se ha manifestado de distintas formas en diferentes personas, en el caso de Gloria comenzó con náuseas y malestar estomacal, lo cual afirma, nunca asoció con la pandemia. “Durante el almuerzo sentí como náuseas y por ello comí muy poco, soy fanática de los postres y ese día no comí porque ya me sentía un poco mal, como se trataba de malestar estomacal jamás lo asocié al virus”, detalló en su relato.

Ese mismo día comenzó a tener escalofríos, se fue sintiendo cada vez más debil y se desató el dolor de cabeza que la acompañaría por días de manera casi intolerable, condición que con el paso de los días iría empeorando, y a lo cual se le sumaría la pérdida del olfato y el gusto.

“El 28 (de marzo) ya tenía dificultad respiratoria y al toser sentía que me desintegraría y que los sesos se me saldrían por los ojos y las orejas. Cada día de esa semana me despertaba preocupada por mi gente, revisando la frente de mis hijas, llamando por teléfono a mi mamita, a mi hijo, a mi nuera, y a mis ‘brujitas’ con las que fuimos a visitar a la ‘brujiposa’ que nos lleva la delantera en la mejor vida y era el primer aniversario desde su partida (…) tenía fe que sólo fuera un resfrió fuerte… pero tener fe en ese entonces no era suficiente”, escribió.

Caso confirmado

El mismo día que había decidido buscar ayuda médica recibió una llamada de las autoridades de Salud, era para avisarle que era contacto de un paciente positivo para Covid-19, y que debía presentarse a la brevedad en el Hospital Clínico para realizarse el examen respectivo. Eran las 19:50 horas cuando llegó al Servicio de Urgencias -afirma en su relato-.

“Al llegar al hospital vimos que no había mucha gente y fue un mínimo alivio dentro de los macabros dolores de cabeza y tos que me aquejaban, me hicieron pasar a una salita para categorización y cuando les dije que era sospechosa Covid-19 me dejaron sola, desaparecieron como por media hora y luego llegaron los ‘astronautas’ a sanitizar la sala y me hicieron salir a esperar donde habían 5 o 6 personas más, de ellas sólo 3 con mascarillas”.

Todo fue de mal en peor, afirma que por horas debió esperar que alguien le dijera que estaba ocurriendo con ella, o que al menos, le tomaran el ‘famoso’ examen para poder volver a su casa a descansar, ya que los malestares la agobiaban. Sin embargo, no habría encontrado respuesta, por lo que, junto a su pareja, Mauricio Maldonado Franco, decidieron irse, plasmaron un reclamo escrito y se retiraron.

Sin embargo, a poco andar, en la avenida Frei con calle Los Flamencos, fueron fiscalizados por Fuerzas Armadas, y tras un ingrato y álgido episodio, decidió volver al hospital.

Una vez de regreso, debió armarse de paciencia hasta cerca de las 3 horas, cuando le tomaron su examen, y luego vuelta a esperar para un resultado, tras eso vino lo que temía, debía ser hospitalizada en el temido 5º piso, espacio habilitado por el recinto hospitalario para el aislamiento de los pacientes relacionados al Coronavirus.

“En ese momento me sentí la peor mierda del universo, ya que era muy evidente que estaba contagiada, y lo peor era que ya había provocado alguna infección el virus. Pero eso no era lo que me angustiaba mayormente, ya que siempre supe q me mejoraría y que sólo debía tener paciencia, lo que me hacía sentir una miserable era haber podido contagiar a las personas que amo”, escribió la mujer.

Cefalea, dificultad respiratoria, y la insistente tos, fueron en aumento, evidencias claras de la infección respiratoria que le fue diagnosticada, la cual, ante la inexistencia de un tratamiento farmacológico destinado a combatir el virus, sólo podía ser atendido con paliativos orientados a sanar la neumonía que la aquejaba.

Venciendo la enfermedad

Palabras de apoyo, alentadoras y de ánimo recibió durante su estadía en el Hospital Clínico, sin embargo, afirma que fue su alegría la que le permitió sobrellevare la situación, internada en el centro médico y luego continuando con su tratamiento en el hogar.

“Los siguientes días en casa fueron de total aislamiento, dichosa de una atención maravillosa por parte de mi compañero de vida, de mi mamita y de mi suegra (…) lo mejor y lo más hermoso de todo era que mi nuera, su mamita, mi hijo y mi amada madre estaban gozando de buenísima salud, y mis brujitas de a poco iban mejorando también, gracias a nuestro encierro no permitimos extender la cadena de contagio, al menos por nuestra parte”.

“Hoy, felizmente me siento 100% recuperada, y mejor aún, con mi alta médica otorgada telefónicamente de parte de la enfermera del servicio de salud”, detalló en su relato la jefa de hogar, concluyendo con una reflexión que nos lleva a valorar lo que muchas veces pasamos por alto: “Puedo decir con mucho orgullo y agradecimiento que tengo un tremendo equipo, partiendo por mi gran compañero de vida, quien siempre estuvo firme y dispuesto con las tareas del hogar y con los cuidados de las niñas, guiado únicamente por el amor; le sigue el apoyo incondicional de mi bella madre y también de mi suegrita; y esa clave emocional y alentadora de la familia y amigos cercanos en general (…) un sin fin de actitudes que le demuestran a una que ha sembrado bien en el corazón de su gente, me hacen sentir completa y absolutamente feliz y agradecida de la vida, y de las personas que están en mi camino”.

Increíblemente, al cierre de su publicación Gloria agradeció haber vivido la experiencia, ya que gracias a eso ella y la gente que la rodea pudieron tomar conciencia de lo real y peligroso que el virus es.

Puede leer la publicación hecha por Gloria Ampuero a continuación.

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