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Emergencias

Crónica de una protesta: Militares y barricadas en las calles

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Por: Nicolás Ulloa García
Fotos: Joel Estay Jara

Hoy se conmemora un día más de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. Irónicamente, nada hubo que celebrar esta mañana, luego que los desmanes y actos vandálicos superaran las manifestaciones pacíficas que la mayoría de los ciudadanos quieren desarrollar. Enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas armadas devolvieron la tranquilidad a la ciudadanía, pero ¿a qué costo?

Cerca de las 23 horas, comenzamos un recorrido por diferentes sectores de Punta Arenas. La primera parada fue el cuartel de la PDI. Ahí, el intendente José Fernández daba a conocer el decreto de Estado de Excepción de Emergencia para Punta Arenas, documento que ordenaba a las Fuerzas Armadas salir a las calles y devolver el orden público.

¿Y cómo no? Si durante la tarde el personal de Carabineros se vio evidentemente superado por la horda de antisociales que, lejanos a las legítimas demandas de la comunidad toda, aprovecharon el descontento social para provocar destrozos en locales comerciales, infraestructura pública y privada, convirtiendo la calle Carlos Bories, eje principal del centro de la ciudad, en un penoso campo de batalla.

Tras el anuncio oficialista, recorrimos diferentes puntos de la ciudad. La conversación con el colega era “¿Qué va a pasar? ¿Se podía hacer algo más que sacar a los militares a la calle?” Y sí, se podría haber hecho algo más, pero antes de que toda esta olla de presión estallara. Anoche, y a diferencia de años oscuros en nuestro país, eran las redes sociales las que permitían sentir el pulso de la situación: hay descontento, pero lo sucedido dio miedo.

Pero, al igual que en otras oportunidades, los falsos rumores comenzaron a repartirse en las plataformas digitales. Enfilamos hacia el mall. “Lo van a saquear”, anunciaban en redes sociales. Llegamos y todo estaba en calma, sólo rompía la normalidad la patrulla de personal de la PDI armado apostado en las esquinas.

A poca distancia, en la población Cardenal Raúl Silva Henríquez había dos barricadas, una en Manantiales y otra en Hornillas. Pasamos en vehículo, tomamos unas fotos, tocamos la bocina y nadie nos hizo nada. La gente con cacerolas clamaba por la salida de Piñera.

Enfilamos hacia el añoso ex Cofrima 2. Otra ‘fake news’ afirmaba que lo habían comenzado a saquear, como horas antes había ocurrido en el Unimarc de calle Zenteno. La adrenalina se disparó de inmediato y llegamos en “dos segundos” allí… ¡Plop! Todo tranquilo.

Decidimos no darle más atención a las redes. Pasamos a echar combustible, había una fila, ni tan larga. Después, nos fuimos a recorrer la ciudad.

Nos encontramos en varios puntos de la ciudad – Costanera, General Medina, General del Canto y otros más – solitarias barricadas con dos o tres neumáticos ardiendo sin nadie junto a ellos. Se hablaba en la radio que una camioneta roja andaba prendiendo barricadas a destajo. Curioso, porque el mismo rumor, también con una camioneta roja, se esparció durante la Protesta del Gas.

Entre ir y venir, llegamos al ingreso de la población Loteo del Mar. Ahí una gran barricada restringía la circulación de vehículos, pero si querías, por el costado podías pasar. Una vez más, vecinos gritaban “Piñera, escucha, ándate a la …”, ya saben el resto. Tomamos algunas fotos y continuamos nuestro periplo, sin saber que volveríamos más tarde.

Pasada la medianoche, nos encontramos un convoy de vehículos militares por la Costanera. Había comenzado el despliegue de uniformados. No lo viví en el pasado, sólo había leído sobre eso. No lo puedo negar, algo raro sentí, algo incómodo. No era miedo, era pena.

Nos informaron que en la Escuela la Milagrosa los vecinos y apoderados habían logrado frustrar una suerte de saqueo que afectó al establecimiento. ¿Pa’ qué? Bien por la ciudadanía, Puntarenenses 1, Delincuentes 0.

En Barrio Archipiélago de Chiloé, dos barricadas más. Ahí la cosa estaba más brava. No era una opción acercarse para dialogar, documentamos, ‘twiteamos’ y mejor nos alejamos. El ánimo estaba caldeado.

La primera intervención en la práctica que vimos de las fuerzas militares fue en la esquina de la avenida Frei y calle Mardones. Una barricada se había montado en el lugar, impedía el paso de los vehículos, y decidieron intervenir. Una docena de uniformados marcharon con armamento en mano por la avenida, armaron un perímetro a la fogata, y llegó Bomberos al lugar. Voluntarios de la Tercera Compañía extinguieron las llamas, levantaron material, y de vuelta al cuartel.

Poco a poco, empezamos a ver que en diferentes puntos, estratégicos y algunos no tanto, se apostaban tropas militares, chiquillos jóvenes, con una ‘pinta’ media “cinematográfica”. Era un escenario surrealista.

No nos aguantamos, y comenzamos de nuevo a revisar las redes sociales. Las opiniones eran divididas entre los que apoyaban la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles y las personas que detestaban la decisión. En cada semáforo nos deteníamos para ver qué estaba pasando, y seguíamos los avisos de barricadas. Fueron varios, muchos de ellos eran o falsos, o bastante menores de lo que se decía.

Cerca de las 2 de la madrugada volvimos al sector sur: enfrentamientos entre Carabineros y manifestantes. Hubo una bomba molotov, no alcanzamos a tomar la foto, pero la vimos; muchas piedras, bombas lacrimógenas y lanza aguas. Se puso tensa la cosa.

En eso estábamos cuando nos enteramos que había incidentes en el mall. Cruzamos de extremo a extremo el sector poniente de la ciudad. En el camino nos enviaron un video irreal de un tiroteo en Manantiales. Al llegar al lugar, el ambiente era nocivo, la quema de neumáticos había oscurecido todo el sector.

Raudos aparecieron camiones con militares. Ya estaba en el lugar personal de la PDI, y no pasó mucho para que Carabineros, y el “guanaco” que había estado en el barrio Chilote llegaran al lugar. El ambiente era muy tenso, las piedras volaban, y comenzaron a haber disparos. Desconocemos si de lanza-granadas de humo o escopetas, pero eran muchos, aunque mucho menos de lo que vendría después.

Avisan que había fuego en un contenedor del mall, por lo que en medio de toda esa trifulca llegó Bomberos, quienes pudieron extinguir las llamas. Nadie los tocó. Puntarenenses 2 – Delincuentes 0.

De ahí, la situación se fue repitiendo en varias oportunidades. Los uniformados avanzaban, la gente retrocedía, y así, hasta que los militares llegaron a la primera barricada de Manantiales, y siguió repitiéndose la dinámica.

Sin embargo, la ráfaga de metralletas fue lo que puso término a lo ocurrido. Una línea de soldados disparó contra los manifestantes que, ante descomunal arremetida, no tuvieron otra opción que correr, dispersarse y volver a sus casas. La jornada terminó.

Balance final, según las autoridades, 39 detenidos en una jornada que se extendió durante la madrugada de hoy; cuantiosos daños, militares en las calles. Miedo, por un lado, rabia por otro. Delincuentes aprovechados, y un Punta Arenas que despertó un poquito más triste que ayer.

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