¿Por qué cada vez hay más animales salvajes en la ciudad?

Cada cierto tiempo, es posible observar ejemplares de distintas especies en sectores urbanos. Esto porque las ciudades pueden ser zonas de paso para animales jóvenes o extraviados o, en la mayoría de los casos, se acercan motivados por el hambre o para protegerse de depredadores.

En la región de Magallanes, cada vez es más común escuchar que los vecinos denuncian la presencia de algún animal salvaje que deambula por un sector habitado de la ciudad. Zorros, chingues, quiques, quirquinchos, cachañas, e incluso pumas, deambulan por asentamientos humanos, generando encuentros que pueden poner en riesgo tanto a personas como animales.

Cuando uno de estos animales ingresa a la ciudad, lo primero es entender que son animales silvestres, salvajes, y como tal no deben ser manipulados ni capturados, tanto por la seguridad de las personas (que se exponen a lesiones), como por el bienestar del mismo animal. Lo usual es que el animal ingresa y sale de la ciudad por sus propios medios. Por tanto, es importante tener siempre claro que la mejor acción es no intervenir.

Dentro de las especies características de nuestra región, hay muchas clasificadas como especies protegidas, y son catalogadas en la normativa (Ley de caza) como benéficas para la actividad silvoagropecuaria y a la vez benéfica para la mantención del equilibrio de los ecosistemas naturales. Este es el caso, por ejemplo, del chingue (Conepatus humboldti), especie que, si bien no se encuentra amenazada en su estado de conservación, sigue siendo una especie protegida, y como tal, su caza se encuentra prohibida en todo el territorio nacional.

En este sentido, la Ley de caza N°19.473/96, y su reglamento, detalla un listado de especies de anfibios, reptiles, aves, mamíferos e invertebrados, cuya caza o captura se encuentra protegida en todo el territorio, y la tenencia ilegal, igualmente se encuentra prohibida, y solo excepcionalmente el SAG las puede autorizar bajo situaciones de excepción contempladas en la ley.

En los casos en que la presencia del animal no se resuelva en forma espontánea y natural, y pudiera significar algún problema mayor, debe solicitarse el apoyo de organismos especializados como el SAG, para fauna terrestre, y a Sernapesca, cuando se trata de fauna marina (lobos, pingüinos).  Estos Servicios ejecutarán y orientarán la solución de cada caso, teniendo como protocolo general concretar las capturas cuando corresponda, evaluar el estado sanitario de los ejemplares y reinsertarlos lo antes posible en sus respectivos ambientes naturales.

Como recomendación general, nunca alimente a los animales salvajes, ya que podrían acostumbrarse a obtener “comida fácil”, dejando de lado su instinto natural de caza, lo que a su vez podría provocar graves alteraciones a su salud y comportamiento, por causa de una dieta incorrecta para sus requerimientos nutricionales, reduciendo las posibilidades de rehabilitación y reinserción al medio natural

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