Vecinas de Puerto Williams certificaron sus habilidades en taller de pastelería

En el salón de la Primera Compañía de Bomberos “Arturo Prat” de Puerto Williams, se llevó a cabo la ceremonia de certificación del curso de pastelería en el que 12 mujeres de la ciudad aprendieron técnicas de esta área culinaria durante dos meses.

Tanto alumnas como la profesora y organizadores, demostraron sus ansias de que un taller de estas características se vuelva a repetir, especialmente por las opciones laborales y de emprendimiento que puede haber en esta zona austral.

“Creemos que estos cursos favorecen a las familias, permitiéndoles generar nuevos espacios e ingresos, y también desarrollar algunas pymes que en el futuro pudieran concretar (…) Estamos muy contentos, porque en el rincón más austral de Chile pudimos desarrollar un curso tan especial que va a servir para el desarrollo de algunos hogares de nuestro país”, expresó el gobernador de la Provincia Antártica Chilena, Nelson Cárcamo.

Las clases, que comenzaron el 7 de enero y finalizaron el 27 de febrero pasados, fueron organizadas y ejecutadas por la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Pucv), financiadas por el Otic de la Cámara Chilena de la Construcción, y licitadas y fiscalizadas por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence). Contó con la colaboración de la Gobernación de la Provincia Antártica Chilena y la Municipalidad de Cabo de Hornos.

De 15 alumnas inscritas, 12 finalmente terminaron el curso y lograron certificarse. Para la encargada de capacitación de la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Pucv), Lorena González, esto significó un éxito. “Quedaron contentas con la capacitación, con lo que aprendieron, y algunas de ellas están preparadas para emprender. De hecho, van a recibir herramientas que les van a apoyar en sus trabajos de emprendimiento”, comentó González.

La profesora del curso, Catalina Castillo, coincidió con González. La administradora en gastronomía con experiencia laboral en Chile y el extranjero, destacó que “en una parte tan lejana como Puerto Williams, eso es un tremendo orgullo de haberlo logrado”. Y destacó el compañerismo entre todas: “Obviamente las personas son todas distintas, pero se logró un bonito trabajo. Siempre tenían que trabajar en equipo, por lo que tenían que convivir y solucionar cualquier problema, y resultó todo muy bien”.

Una de las alumnas fue Nancy Román, quien hace dos años vive en la ciudad más austral del mundo. “Deberían hacer más cursos así, porque uno sale de la rutina en la que está involucrado. De repente no hay mucho que hacer, y estos cursos ayudan para despejar un poco la mente y aprender cosas nuevas”, comentó Román, quien recordó que en el inicio del taller empezó a hacer confecciones básicas, como arroz con leche y sémolas, para posteriormente crear pasteles y alfajores.

Otra alumna, Yosselin Montoya, reveló que no sabía hacer nada referente a pastelería, pero que en este curso aprendió a hacer queques, bizcochos, muffins, crepes, entre otros. “Me gustaría formar un emprendimiento”, dijo Montoya, pues con los espectaculares paisajes que ofrece la isla Navarino, “uno puede hacer un café o una especie de posada cuando va la gente de veraneo o para el campo”.

Durante el período anteriormente descrito, las alumnas asistieron a cuatro horas diarias de clases, de lunes a viernes, en la sede del Club Social, Cultural y Deportivo Beagle. En la ceremonia de certificación, las alumnas recibieron un diploma de aprobación por parte del Sence, el Otic y la Pucv. También incluyó una credencial del curso de higiene y manipulación. La inversión total del taller fue de 13 millones 927 mil 500 pesos. Las alumnas que finalizaron, recibieron un subsidio de herramientas de cocina de 220 mil pesos y otro de movilización de 3 mil pesos por día asistido.

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