Geriatra, Ramón Lobos: “El cigarrillo es un enemigo que nos va dañando sin darnos cuenta”

El viernes 31 de mayo se conmemoró el Día internacional sin humo de tabaco, una fecha que busca generar conciencia sobre los daños que causa el cigarro para los consumidores, tanto activos como pasivos.

En este contexto, el médico geriatra, Ramón Lobos, realizó un llamado a evitar el tabaco, sobre todo para aquellas personas que buscan tener una mejor calidad de vida al llegar a ser adulto mayor.

“Los riesgos del tabaco son de distinto tipo y la gente no muere sólo por el cáncer pulmonar, ya que el cigarrillo sobre las vías respiratorias es un agente nocivo permanentemente, independiente de la cantidad de cigarrillos que se fumen por día o la frecuencia con que lo hagamos durante el transcurso del año”, afirmó el especialista, agregando que es tan nocivo fumar mucho de una sola vez, como fumar poco constantemente.

“Si hay un órgano que tiene mucha capacidad de reserva es, justamente, el pulmón y esto hace que los daños o los deterioros no sean perceptibles hasta que sea demasiado tarde, porque vamos deteriorando y gastando nuestra reserva funcional de ese pulmón y no siempre lo podemos percibir, salvo que nos pongamos en una situación en que se requiera una mayor necesidad de nuestra función pulmonar”, expresó.

El profesional médico indicó que el daño pulmonar hace que otras enfermedades, como las cardiovasculares, tengan un mayor impacto en la salud, ya que se van sumando deterioros.

“Alguien que ha fumado durante el transcurso de su vida, llegado a la etapa más avanzada, va a tener problemas fundamentalmente en la parte cardiovascular, en la parte pulmonar propiamente tal, en la irrigación de distintos órganos, y en la circulación, específicamente, de las extremidades inferiores. El aumento y el número de cigarrillos fumados está en directa relación con enfermedades vasculares que determinan una pobre irrigación de los segmentos más distales, como extremidades inferiores principalmente, que hacen que las personas tengan dificultades para desplazarse, para defenderse bien frente a una herida, una lesión, o cualquier daño sobre esas extremidades”, precisó.

Lobos agregó que “el cigarrillo es un enemigo que nos va dañando sin darnos cuenta. El hábito del cigarrillo no nos deja inmune. Probablemente, uno siente que su vida sigue exactamente igual, pero la repetición de un acto hace que éste sea nocivo y se vaya acumulando daño”.

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