Jessica González Alderete

Tras 24 años de servicio, se retiró la “Nº 1” del 132 de Bomberos de Punta Arenas

En muchas oportunidades se habla de la loable labor que realizan los voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, su compromiso y esfuerzo, pero muy pocas veces se sabe que detrás de una llamada de auxilio o petición de ayuda existe una persona que atiende el teléfono y coordina la salida de los equipos de emergencia. Este lunes (4 de marzo) fue el último día de la más antigua de las operadoras del 132 de Bomberos, tras 24 años de servicio de la emergencia.

Si hablamos de Jessica González Alderete es probable que muchos lectores, incluso algunos bomberos, no sepan a quien nos referimos, pero indudablemente si decimos “operadora uno” de inmediato los señores del fuego la relación a una voz que por años ha formado parte del equipo de mujeres que responden las llamadas al 132.

Además, dentro de su labor, está contener y procurar entender a personas que en momentos de desgracia requieren con angustia la asistencia de las unidades de emergencia, por lo que la sangre fría y el temple deben ser parte del carácter de quienes cumplen esta vital labor.

Tras 24 años, esta mujer, dueña de casa, trabajadora, debe dejar por motivos de salud principalmente su amado puesto de trabajo, y antes de despedirse, conversó con El Magallánico parte de su historia.

Recuerdo de agosto de 2007, en la Central de Comunicaciones del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas.

“Aprendí a valorar las cosas simples”

“El haber sido operadora fue uno de los desafíos más grandes de mi vida, el temor de saber si podrías contener y ayudar a quien pedía ayuda, o el tener que actuar rápidamente, ya que de mi dependía el salvar una vida o un bien inmueble”. Eso destaca de su paso por la institución Jessica González.

“Hoy salgo como ingresé, el 1 de mayo de 1995, por la ‘puerta ancha’, es un orgullo. Me voy feliz de haber ayudado a muchísimas personas, de haber hecho muy buenas amistades de las cuales aprendí mucho”.

¿Qué recuerdos atesorarás de tu paso por la Central de Bomberos?

“Guardaré cada día vivido en el Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, el que un día abrió sus puertas a mis capacidades”.

¿Tienes algún recuerdo triste en tu carrera como operadora?

“Fue el 24 de septiembre de 2002, el fallecimiento del entonces comandante Víctor Aguilar Cárdenas, fui la última persona que habló con él después de una junta de oficiales. Yo estaba de turno de noche. Él se despidió deseándome un buen turno, y a las pocas horas me llama su hijo pidiendo una unidad, ya que su papá no estaba bien, que algo le pasaba. Despeché inmediatamente pensando que se trataba de un infarto, procurando controlar lo mejor posible la emergencia y a la vez contenerme. Hay personas que dejan una marca imborrable en el alma, una huella que nunca podrá ser borrada. Guardaré siempre lindos recuerdos de esta bella persona, que fue mi primer comandante en la institución”.

¿Cómo viste el proceso de evolución de las comunicaciones en la emergencia?

“Cuando ingresé había dos teléfonos en el 132 y un teléfono directo, una radio con dos frecuencias, un panel de plumavit en el que con alfileres marcábamos las unidades en servicio. Con los años, junto con las nuevas tecnologías, la central de Bomberos avanzó con un sistema de despacho igual al de otras ciudades del país, quedamos al mismo nivel para las emergencias”.

¿Cuál es la ganancia que se lleva después de todos estos años?

“El haber estado la mitad de mi vida en la institución; el haber aprendido a valorar las cosas más simples de la vida, porque de un momento a otro pierdes todo lo material, que con los años se puede recuperar, y a veces uno vive pensando sólo en poder tener cosas que resulta no ser lo más importante”.

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