Foto: Archivo Surpress

“No queremos zumba el Día de la Mujer Trabajadora”

La coordinadora llama a las mujeres a sumarse a la concentración que se realizará en la Plaza de los Derechos Humanos este viernes a las 18 horas para manifestarse por la reivindicación de los derechos de las mujeres trabajadoras en Magallanes.

Si consideramos que en Magallanes, de acuerdo a las propias cifras del Gobierno, el salario por el trabajo remunerado de mujeres con enseñanza básica incompleta sufre una escandalosa brecha de un 42% con respecto a los hombres ( $256 mil versus $446 mil); que en promedio las magallánicas percibimos un 32% menos de ingresos que los magallánicos; que además, un 19% del total de mujeres que sí tenemos trabajo en la región, estamos empleadas en ocupaciones informales que no nos garantiza prestaciones sociales, ni prestaciones laborales mínimas; si consideramos que en último año las asalariadas públicas sufrimos una baja de un 24% en Magallanes;

Si reflexionamos sobre el tiempo diario dedicado al trabajo no remunerado en nuestra zona (el cual incluye trabajo doméstico, de cuidados y de apoyo a hogares, la comunidad y trabajo voluntario), en donde nuevamente el peso lo llevamos las mujeres, terminando una jornada laboral remunerada, y luego continuando otra sin pago que alcanza 5,40 horas de trabajo más diarias en promedio, en contraste con 2,43 horas diarias de dedicación por parte del hombre. Si conocemos, que las mujeres en la Patagonia le estamos dedicando cada día 3,99 horas exclusivamente al trabajo doméstico no remunerado (preparación y servicio de comida, limpieza de la vivienda, limpieza y cuidado de ropa y calzado, mantenimiento y reparaciones menores, administración, compras, traslados, y cuidado de mascotas y plantas), y los hombres llegan a casa y solo se toman poco más de la mitad del tiempo de dedicación a las mismas tareas (1,65 horas.);

Si desempolvamos cifras que ya son públicas, como la feminización de la desocupación laboral en la zona, en donde el 70% de las personas que ni estudian ni trabajan en Magallanes somos mujeres, y que en su mayoría no podemos hacerlo por razones familiares permanentes, como tareas domésticas, reproductivas, y de cuidados de niñas, niños y adultos mayores. O los llamados a emprender, que en la letra chica demuestran las ganancias precarias que obtenemos con respecto a los hombres: un 68% de las emprendedoras recibimos utilidades inferiores a los $257 mil pesos; que el 59% de aquellas quienes tuvimos la necesidad de microemprender sólo lo hicimos porque nos permite conciliar nuestra vida personal (de nuevo: tareas domésticas, reproductivas y de cuidados) en comparación a sólo el 17% de los hombres. O que el 32% de las emprendedoras debimos dejar nuestro anterior trabajo por estas responsabilidades personales, en contraste a un 4% de los varones;

Si consideramos la feminización de la pobreza, en la cual el 54% de los pobres en Chile son mujeres; las jubilaciones precarias, en donde recibimos pensiones hasta 48% más bajas, con montos promedio de $189 mil pesos, versus $314 mil que perciben los hombres (igualmente insuficientes); la extensión del trabajo doméstico, en el que las mujeres representamos el 97% del total de empleos de servicios domésticos en el país; la diferencia en el cobro de hasta 179% en los planes de Isapres; que el 77% de los hogares monoparentales son liderados por jefas de hogar; o que a pesar de vastas experiencias, capacidades y currículum, sólo alcanzamos el 7% de los directorios, en contraste al 31% a nivel mundial. Si además le sumamos otras precariedades sufridas por mujeres indígenas, migrantes, con discapacidad, y disidencias;

Si las autoridades locales estuvieran de verdad en contacto con la realidad regional, entonces entenderían: que no queremos ni flores ni regalos, que no queremos ni premios, ni zumbas. Comprenderán a esta altura que no tenemos tiempo un viernes a media mañana para dejar nuestras responsabilidades laborales y familiares, para participar de una actividad gubernamental inconsecuentemente protagonizada en el Día de la Mujer por dos hombres (Pablo Vargas e Intendente José Fernández) y peor aún cuyo acto central nos recuerda que Zumba también tiene otra violenta acepción en la RAE: Tunda o Zurra.

Si de verdad existiesen intenciones, comprenderían -no es tan difícil-, que lo que nosotras queremos son derechos y garantías que permitan acabar con la violencia, pues desde lo simbólico a lo concreto de esta cultura patriarcal, la realidad más dura es que continúan abusando de nosotras en todas sus formas y que, además, tras una doble o triple jornada laboral remunerada y no remunerada, tenemos más probabilidades de perder nuestras vidas dentro de nuestras propias casas.

Invitamos amorosamente a las mujeres que se quieran manifestar en contra de la precarización laboral femenina ejercida y fomentada por el Estado, y por la visibilización del trabajo doméstico no remunerado practicado por nosotras, nuestras madres, abuelas, y ancestras, que se sumen a nuestra conmemoración en la Plaza de los Derechos Humanos hoy viernes a las 18 horas, y a todas las actividades organizadas por colectivas y organizaciones de mujeres a lo largo de todo el país.

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