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Ramón Lobos: ¿Está Magallanes envejeciendo?

Las cifras a cada rato lo están diciendo. Cada nuevo estudio o conclusión, refrenda la idea de que Chile se está envejeciendo a grandes zancadas. Lo que en otros lados ha ocurrido en décadas, acá ha ido mucho mas rápido. Y Magallanes en muchas áreas ha ido más adelantado que el resto del país. En este tema igual.

Esto significa que hay que proveer una serie de servicios y necesidades para ellos. De eso hemos hablado en muchas ocasiones, y seguiremos haciéndolo. Es una necesidad urgente, para lo cual no hay tiempo de improvisar.

Pero esto que parecía ser una realidad para los mayores, también parece que está afectando a otros grupos en nuestra región.

Una de las características más reconocidas en los mayores, es la rigidez frente a ciertos planteamientos y a mantener sus juicios, a pesar de demostrarles que no es así. Una tarea nada de fácil para quienes conviven con ellos o los atienden.

Esto sucede por la pérdida de capacidades que van haciendo más rígida la conducta. Se hace lo que él quiere y el resto debe adaptarse a eso. Esto, para evitar conflictos o tensiones. Pero también tiene un límite, porque fundamentalmente agota a sus cuidadores o cercanos. Los tensiona y de tanto flexibilizar la conducta para con ellos, los termina cansando y agotando en demasía.

Lo peor que le puede suceder a un cuidador es agotarse, porque finalmente ese mayor se queda solo y sin apoyos.

Otra característica de los mayores es la perdida de audición, que los va dejando solos y aislados frente al mundo, por la imposibilidad de comunicarse. La peor tragedia que le ocurre a un mayor es justamente esa: perder contacto con lo que sucede. Los aísla y pierden oportunidades en la vida diaria.

También el envejecimiento hace que los mayores pierdan la capacidad de moverse y desplazarse, sus movimientos son lentos y pierden también oportunidades y posibilidades de seguir insertos en la sociedad.

Lo peor es cuando todas estas limitaciones llegan juntas, porque no hay una previsión y se dejan para después las acciones. Ahí es el drama de no poder priorizar por dónde empezar a resolver los problemas. Se pierden oportunidades valiosas de hacer y mejorar sus condiciones de vida.

En los días que han pasado, eso hemos visto en la realidad política de la conducción regional. No ha habido posibilidad cierta de escuchar mejor, para oírnos y poder comunicarnos. Se han rigidizado las acciones y se han tratado de imponer conductas y actitudes unilateralmente. Tal vez en forma tozuda. Ha faltado previsión y ejercicio de la buena política.

En pocas palabras la conducción política en Magallanes se envejeció de súbito y vimos el muro que se puede levantar, impidiendo desarrollo y progreso. Por eso, el esfuerzo es de todos los actores. A trabajar (ejercicio), a usar audífonos para escuchar mejor, a activar los canales de comunicación y trabajo con respeto al otro. Así podemos retrasar el envejecimiento político.

Es una tarea para todos. La crisis no ha pasado. Hay que cumplir las indicaciones médicas para que podamos decir que ha pasado este mal síntoma y vamos camino de la recuperación. Magallanes lo merece.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento, creencia o criterio de El Magallánico. No obstante, son valoradas, respetadas y aceptadas con una mirada pluralista, abierta al diálogo y al entendimiento con el cual se ha nutrido históricamente esta región, gracias a la riquísima diversidad de su gente.
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