Abogado, Magallánico, Punta Arenas, 1987. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad de Chile.

Rodolfo Saldivia: Magallanes, de puerto libre a Zona Franca, ¿polo de desarrollo?

En la mañana del 25 de marzo de 1956, una gran cantidad de personas se concentró en la plaza Muñoz Gamero de Punta Arenas para celebrar la entrada en vigencia de la ansiada Ley N° 12.008, que concedió la libertad aduanera a todas las provincias de la región magallánica.

Se trataba de un beneficio largamente esperado y reclamado como forma de estimular la actividad de los residentes ante la decadente situación económica que afectaba a la región. El acto masivo fue presidido por el entonces alcalde de Punta Arenas y presidente del Comité Por Puerto Libre, Cecil Rasmussen. La bonanza económica y social asociada al Puerto Libre tuvo como consecuencia directa e indirecta la creación y desarrollo de una Infraestructura Cultural sin precedentes en Magallanes.

Años más tarde, el 12 de septiembre de 1977, fue inaugurada oficialmente Zona Franca por el intendente regional, Nilo Floody, y su administración fue entregada a la Sociedad Administradora Zona Franca Punta Arenas, en la cual participaban grupos financieros asociados a los bancos O’Higgins y de Chile.

A partir del año 2007 y por un plazo de 30 años, es administrada por Sociedad de Rentas Inmobiliarias Ltda., inversión perteneciente al Grupo Fischer, con intereses en los rubros de salmones, inmobiliario, transporte aéreo, ganadería, casinos y hoteles. El objetivo de su instauración fue promover e impulsar el desarrollo y progreso económico y social de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, dinamizar la industria y el comercio, facilitando el intercambio y conexión con el mundo y ser la más importante y eficiente plataforma de negocios de la Patagonia, consolidándose como un aliado estratégico para el desarrollo de nuevos negocios en la región.

La pregunta que subyace es: ¿es acaso Zona Franca realmente un polo de desarrollo regional? La respuesta es afirmativa. Zona Franca en toda su zona de extensión, más de 960 usuarios realizan operaciones de importación, compra, depósito, exhibición, transformación, empaque y comercialización, recibiendo visitas por más de 9,7 millones de personas al año (2017), con ventas que superan los 450 millones de dólares anuales (2017) según datos disponibles.

El principal objetivo de Zona Franca es lograr la agilización del comercio exterior en materia de importaciones, promoviendo una disminución en el precio de los productos extranjeros a la industria nacional. Para ello, ZonAustral administra y gestiona una franquicia con un régimen de exenciones tributarias y aduaneras, gracias a los cuales las personas, empresas e instituciones pueden acceder a amplias ventajas y condiciones para el desarrollo de su negocio. Por otro lado, a Enero de 2015 el aporte al gobierno regional fue de $1.323.280.333; a Enero de 2016, $1.543.170.775; a Enero de 2017, $1.550.025.847 y a Enero de 2018, $1.956.770.304.

La Zona Franca de Punta Arenas es, sin duda, la plataforma de negocios más importante de la Patagonia Chilena y Argentina. Todo territorio franco se concibe en la actualidad como un verdadero instrumento de Política Económica que constituye, en lo esencial, una excepción al principio general de gravamen sobre las mercancías al momento de su entrada a un país, acompañada, por lo general, de incentivos o franquicias de carácter administrativo, aduanero y tributario.

En este sentido la actividad económica desarrollada ayuda a potenciar, no sólo el ámbito comercial, sino que otorga empleo a cientos de magallánicos, se convierte en instrumento para la captación de nuevas inversiones de capital, promueve la generación de economías de escala, y la competitividad, y con su constitución se simplifican los procedimientos del comercio de bienes y servicios, para facilitar su venta. Sin duda un polo de desarrollo regional.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento, creencia o criterio de El Magallánico. No obstante, son valoradas, respetadas y aceptadas con una mirada pluralista, abierta al diálogo y al entendimiento con el cual se ha nutrido históricamente esta región, gracias a la riquísima diversidad de su gente.
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