Asistente judicial de profesión, reportero de oficio y fotógrafo de corazón.

Nicolás Ulloa: El “Lalo” se nos fue

Escribo estas palabras escuchando al casi ya olvidado Alberto Cortez. “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo…”. Esta semana, dicho verso se ha hecho realidad, ya que de manera tan inesperada como la lluvia en un día soleado en Magallanes, partió mi querido amigo Eduardo “Lalo” Canales Verdejo… Pulgarcito.

Es triste cuando alguien apreciado es llamado a poner término a su paso por este mundo. Él, como dijo mi madre, está bien, descansando, en un lugar mejor, pero somos nosotros, los que quedamos, los que debemos enfrentar la realidad de no volver a ver su sonrisa eterna, o a escuchar sus mil y una historias, o a reír con sus bromas. Se echará de menos esa capacidad casi mágica que tenía de contagiar alegría.

El “Lalo”, estimado lector, para usted que no lo conocía, era un hombre bueno, que no sabía lo que era el rencor, y capaz de reinventarse cuanto fuese necesario. Él era un emprendedor, un visionario, un soñador empedernido, era un gran sujeto.

Era un afuerino, un llegado del “norte”, que había encontrado en Magallanes no sólo una tierra de oportunidades, sino que un paraje donde podría ver crecer a sus tres maravillosos hijos y hacer más grande el amor de su compañera, Carolina.

Él llegó con un par de pantalones, unas cuantas poleras, unos rulos desordenados y dos manos trabajadoras, además del “don” de la palabra, a hacer vida y forjar un futuro para los suyos. No pasó mucho para que se hiciera conocido, y se necesitó mucho menos para que se ganara el sincero cariño que le teníamos todos los que tuvimos el privilegio de compartir con él.

Hoy despido no sólo a un gran amigo, hoy le digo adiós a un hombre digno de ser llamado ejemplo a seguir, un hombre gentil, leal, fuerte y compasivo, hoy debo decirle hasta siempre a una persona como la que me gustaría ser, alguien cuya huella no borrará el paso del tiempo, un hombre que supo darle vida a la palabra amistad.

Te vamos a extrañar Lalo, te fuiste antes, pero nos vemos allá para continuar todas esas charlas que, como siempre, nos quedaron inconclusas. Dale mis saludos a Rudy y dile que te presente a la Yobi, tengo claro que serán grandes cómplices y que nos acompañarán para siempre.

Eduardo Andrés Canales Verdejo (2-11-1979 16-11-2018)
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