“Cuando empezamos a ser rutinarios en nuestro quehacer, comenzamos a perder salud física y mental”

La salud mental es tan importante como la salud física, aunque muchas veces la dejemos de lado, sin darnos cuenta de que en la mente y en los pensamientos, se originan gran parte de las enfermedades físicas.

Si bien la salud mental debe ser una preocupación a toda edad, los adultos mayores deben tener especial cuidado, debido a que la mayoría de las veces, junto con la jubilación llegan algunas enfermedades, como la depresión, la ansiedad y otras, que derivan del cambio en las rutinas de las personas.

“Existen una serie de condicionantes que se van dando con la edad, que hacen que sea una etapa más bien oscura y que tiene que ser muy bien manejada, desde el punto de vista, más que lo propiamente mental, en lo que se refiere a mantener a la persona activa dentro de la comunidad”, afirmó el médico geriatra, Ramón Lobos Vásquez.

El especialista indica que el día que el adulto mayor deja de salir por la puerta de su casa, se empieza a cerrar el círculo en torno a la persona. “Es muy difícil que nosotros empecemos a visitar a otras personas. Es más fácil que el adulto mayor abra la puerta, salga a la calle y se encuentre con el mundo y tenga que hacerle frente. El día que se quede adentro es justamente cuando el mundo se lo empieza a comer y se empiezan a perder todas estas redes”, precisó.

El doctor explicó que un punto muy importante es que los adultos mayores se mantengan ocupados. “Pero no cualquier actividad, porque de repente pensamos en encenderle la radio o la tele y listo. Tienen que ser actividades significativas para ellos, que les aporten, que les permitan confrontar lo que saben, lo que hacen o lo que sienten con lo que está pasando. Estar interactuando, ser sujetos activos más que pasivos. Ver televisión es una acción muy pasiva. Tienen que ser actividades sociales donde puedan, ojalá, relacionarse con otras personas, en lo posible con otras generaciones”, puntualizó.

El profesional médico afirmó que la importancia de estar en contacto con personas más jóvenes, es que así se evita el pensar sólo en enfermedades. “Tendemos a que los adultos mayores se junten entre ellos, y lo que pasa es que empezamos a ver a la gente que faltó porque está enferma, porque se murió, porque está grave en el hospital y entramos en un ambiente que es depresivo, porque empezamos a funcionar en torno a las enfermedades. En cambio los adultos mayores confrontados con niños, con jóvenes, tienen la posibilidad de actuar desde otra perspectiva, y eso hace que ellos se sientan mejor y los obligue a hacer cosas, más allá de lo normal”, expresó.

Otro punto importante entre las recomendaciones, es buscarse constantemente desafíos en la vida, que pueden ir desde pintar una habitación, hasta asistir a algún taller durante el año.

El especialista indicó que es importante prepararse para la vejez, tarea que debe iniciarse, aproximadamente, a los 50 años. “A los 30, 40, está la familia, el tener una casa, desarrollarse. Y esa plenitud llega como a los 50 años, cuando uno ya decanta en el trabajo, en la crianza y en la mantención de la familia y llega esta otra etapa donde uno empieza a pensar más allá del trabajo y la jubilación. Ahí es cuando la persona tiene que abrirse a nuevas expectativas, a nuevos desafíos”, indicó.

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