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Columnista

Ramón Lobos: El rol social de la empresa y el envejecimiento

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En relación al trabajo y al envejecimiento hay dos premisas claras y contrapuestas: Las mujeres viven más y están más preparadas para esta etapa de la vida. Y, la fuerza laboral está mayormente constituida por varones.

La realidad del hombre está más vinculada al trabajo, y a eso se dedica la mayor parte de la vida activa del ciclo vital. El tiempo libre está más dedicado a actividades deportivas, pero con poca participación social. No así las mujeres, que tienen una vida social y de roles sociales más participativos y desarrollados en gran parte de su vida activa; vinculados a la familia y su desarrollo en la sociedad en que se desenvuelve.

Las mujeres también tienen más internalizado el control de su estado de salud y el de sus hijos que el que desarrollan los hombres, los cuales muy tardíamente o en escasa proporción controla y cuidan su estado de salud o enfermedad, en forma preventiva. Los hombres ni siquiera internalizan el tener o no factores de riesgo en salud. Simplemente viven en torno al trabajo, sus desafíos y logros personales van asociados a esta variable.

Es por esto que finalmente, enfrentados a la jubilación laboral, se abre un mundo desconocido para los hombres, en el que serán exitosos los que hayan desarrollado aprendizajes de autocuidado y control, o los que rápidamente los aprendan y sean capaces de desarrollarse.

La mayoría no es capaz de hacerlo en forma efectiva en tan corto tiempo.

Por ello, si el hombre entrega sus mejores años a la actividad laboral; ¿por qué la empresa en la que trabaja no le devuelve espacio para aprender a preocuparse de su envejecimiento, a prepararse para las etapas que siguen?

Creo que hay un gran espacio de colaboración entre el mundo del trabajo y el desarrollo de conductas y aprendizajes en torno al envejecimiento y la preparación para post jubilación

Es parte del rol empresarial, devolver al entorno social a un(a) trabajador(a) empoderado de su destino y futuro. Es una mínima contribución social

Y eso es aplicable también al estado, como empleador, quien debe partir por dar este ejemplo. Mal que mal finalmente los mayores y sus problemas son responsabilidad primaria del estado para su resolución.

Invertir en prevención, preparación y autocuidado debiera ser una tarea a implementar prontamente. Si no, los impactos del envejecimiento serán desastrosos en nuestra sociedad, por mucho más tiempo.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento, creencia o criterio de El Magallánico. No obstante, son valoradas, respetadas y aceptadas con una mirada pluralista, abierta al diálogo y al entendimiento con el cual se ha nutrido históricamente esta región, gracias a la riquísima diversidad de su gente.
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