Drama vive argentino que asegura estar “preso en libertad” en Magallanes

En 2013 fue detenido Guillermo Jesús Castiglioni, chofer argentino que fue condenado por tráfico de drogas, luego que en el paso fronterizo de Monte Aymond se encontraran al interior del camión que guiaba un total de 24 kilos de marihuana y medio kilo de cocaína, drogas que siempre aseguró, y sostiene hasta los días de hoy, nunca supo que la llevaba. Hoy, gozando del beneficio de la libertad condicional tras pasar cuatro años en prisión, el hombre enfrenta una difícil situación jurídica que lo tiene al borde de convertirse en un mendigo, al no poder trabajar ni abandonar la región.

Hace casi un mes que el transandino, originario de la Provincia de Buenos Aires, recibió el beneficio tras purgar más de la mitad de condena de siete años que le fue impuesta, afirma que cuenta con una intachable hoja en Gendarmería, que nunca tuvo un problema, y que, por el contrario, sólo se dedicó a trabajar en el penal para intentar enviar algún sustento a su esposa y sus dos hijos en su país, logrando obtener la preciada libertad.

Sin embargo, no se imaginaba que su situación se tornaría tan compleja, dado que, dadas las condiciones en las que ingresó al país, casi forzosamente, considerando que viajaba hacia Tierra del Fuego argentina, hacen que hoy no cuente con algún visaje, mucho menos permisos laboral o autorización para dejar la región, al menos mientras termine de cumplir su condena firmando, asegurando el hombre estar desesperado y sentirse atado de manos, o como él mismo señaló “en libertad, pero preso en un país que no es el mío”.

Las últimas semanas han sido un constante periplo para el bonaerense, averiguando en diferentes estamentos que puede hacer, sin poder encontrar soluciones inmediatas. En este tiempo, la familia de otro interno que conoció en el penal de Punta Arenas le ha tendido una mano, albergándolo en su desgracia. “Pero yo tengo dignidad, no puedo seguir viviendo de lo prestado, quiero trabajar, quiero poder ayudar a mi familia, pero si lo hago en la situación que estoy, puedo perder el beneficio al no tener mis papeles en regla”, indicó afligido Castiglioni.

Dice sentirse entrampado en una nebulosa administrativa, y que lo único que quiere es poder regresar a su país y terminar allá su firma, en un consulado chileno, o bien, contar con su situación migratoria saneada para poder buscar trabajo, aunque sabe que, por haber sido condenado por un delito que asegura no cometió, le hará casi imposible encontrar un oficio que le permita seguir apoyando en la distancia a los suyos.

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