Rodolfo Moncada, Ingeniero Agrónomo y Consejero Regional por la provincia Antártica.

Rodolfo Moncada: La agricultura familiar campesina de Magallanes tiene rostro de mujer.

Hace una semana nos tocó analizar en segunda instancia y finalmente votar, para aprobar un proyecto denominado “Capacitación en Técnicas de Horticultura Sustentable para Pequeños Agricultores de Magallanes”, que fue presentado por el Instituto de Investigación Agropecuaria (INIA). Este programa busca capacitar y generar transferencia tecnológica para los pequeños agricultores, incentivando la producción limpia.

Ésta fue también una buena oportunidad para ver el estado de avance de todos los proyectos que hemos financiado desde el Consejo Regional y que buscan potenciar la Agricultura Familiar Campesina de Magallanes (AFC).

Entre éstos, se encuentran la habilitación de energías renovables no convencionales, en los predios de más de 170 parceleros; el mejoramiento de la semilla de papas certificada, que permitió que se pasara de producir 6.5 toneladas por hectárea, a más de 40 toneladas por hectárea, lo que sin duda representa un salto abismante para todos aquellos pequeños agricultores que ven en el campo, muchas veces su única forma de subsistencia.

Se revisó igualmente el convenio de colaboración que se firmó entre el Gobierno Regional y el Indap, donde se estima que, una vez finalizado, se habrán apoyado 574 proyectos de inversión y desarrollo de nuevas tecnologías, 46 iniciativas relacionadas a la captura de conocimientos a nivel nacional e internacional y participación en ferias locales, además de 597 usuarios que serán atendidos durante los tres años del programa, en servicios de asesorías técnicas y de gestión de sus actividades productivas, tanto agrícolas como pecuarias.

Todo lo anterior, traducido en un presupuesto total del programa de M$2.699.993, que va en apoyo directo al desarrollo de la Agricultura Familiar Campesina de la región, ya que cuando hablamos de AFC no nos referimos a los grandes empresarios o estancieros, sino que estamos hablando de pequeños agricultores que, en muchas ocasiones, viven en condiciones precarias y cuentan con extensiones de terrenos que difícilmente superan una hectárea.

Además, tal como hemos señalado en más de una oportunidad, la Agricultura Familiar Campesina de Magallanes tiene rostro de mujer y en muchos de estos casos, como complementó mi compañero del Consejo Regional, Ramón Lobos, tiene rostro de mujer mayor, ya que son ellas las que trabajar y viven de las producciones agrícolas, con todas las dificultades que esto representa. Por lo mismo, resulta tan relevante poder invertir recursos regionales en ellos, ya que con estas decisiones les cambiamos la calidad de vida a cientos de magallánicos.

Por otra parte, resulta muy interesante ver cómo las distintas instituciones del agro se coordinan y trabajan como un mismo gran equipo, al alero de la Seremi de Agricultura y, lo que es mejor, vemos que estos avances llegan a todas las provincias, transformándose en un ejemplo de descentralización regional, ya que su actuar integra todo el territorio, sin discriminar a las provincias más pequeñas, como lamentablemente suele ocurrir.

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