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Ramón Lobos: Las fiestas patrias de nuestros abuelos

No hay duda que nuestra sociedad ha cambiado y es distinta de la que vivieron nuestros abuelos. Se nota y se percibe cuando vemos antiguas fotografías o cuando ellos nos lo cuentan o narran.

Las celebraciones de las fiestas patrias eran con un sentido de chilenidad y con características distintas en nuestro territorio. Por ejemplo, quién no recuerda las ramadas que se instalaban en avenida España, una costumbre y uso más céntrico, tenía su expresión más local en nuestra región.

Los juegos típicos, bebidas y bailes también tenían su expresión en Magallanes. Había un espíritu unitario que se manifestaba en expresiones locales que tenían los matices del territorio.

En los ámbitos personales, era el momento esperado por todos para “cacharpearse”, que en chileno es sólo la expresión de lucir la mejor pinta para esas fechas. No importaba el nivel social o disponibilidad de recursos, todos hacían un especial esfuerzo para vestirse mejor y celebrar con pinta nueva estas verdaderas fiestas de la patria.

Hoy ha cambiado, son días de descanso para salir de vacaciones, muchas veces fuera del país para los que pueden. Ya nadie se viste especial para estas fechas. Los bailes y bebidas cambiaron. Desaparecieron las ramadas y hoy se celebra mas resguardados en recintos cerrados.

¿Qué queda de aquellas celebraciones de antaño, cuando se vivía de una forma más simple, donde estas fechas tendían a tener las mismas formas de celebración en el territorio nacional y hermanaba a quienes tenían más o menos recursos?

Había una forma unitaria de sentirse y vivir el orgullo de la independencia nacional.

Hoy, las diferencias sociales, el tener o no recursos, la disponibilidad de ellos, hace la diferencia de dónde, cómo y con quiénes se celebran estas fiestas.

Nuestros mayores quedaron atrapados en una época especial de cómo vivieron antaño las fiestas con su actual carencia de recursos y redes. Hay una clara diferencia entre lo que fue y lo que se vive.

Finalmente, estas fiestas marcan un abismo en las ofertas que nuestra actual sociedad les ofrece a sus mayores. También, la celebración de algo tan nuestro como las fiestas patrias son momentos duros para nuestros mayores. De nosotros depende que nuestros abuelos, tíos o padres tengan realmente una fiesta estos días. Comprométete en hacerlo posible.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento, creencia o criterio de El Magallánico. No obstante, son valoradas, respetadas y aceptadas con una mirada pluralista, abierta al diálogo y al entendimiento, del cual se ha nutrido históricamente la región con la diversidad de nuestra gente.
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