Asistente judicial de profesión, reportero de oficio y fotógrafo de corazón.

Nicolás Ulloa: Nuestra región, nuestras radios. Bienvenida primavera

El 21 de septiembre se conmemoran dos importantes fechas en nuestro país, el Día del Trabajador Radial y la Toma de Posesión del Estrecho de Magallanes. Curiosamente, ambas fechas me tocan de manera muy cercana, y en cierto modo, son pilares fundamentales de la persona que soy hoy, por lo que me siento en libertad para abordarlos con absoluta patudez.

Año a año, junto con la llegada de la primavera, nuestra región se tiñe de colores más regionalistas y nítidos que nunca, recordando la gesta de valor y soberana que un puñado de personas hizo al atravesar el temido golfo en una humilde goleta, reclamando estas lejanas tierras como parte del territorio chileno. Ese grupo de chilotes comenzaron a sembrar el camino de diversidad que hoy caracteriza a nuestra gente, con una fusión de culturas y razas que nos dan ese tiente tan particular que tenemos y por el cual tanto orgullo sentimos.

Tan marcada es nuestra forma de ser, que incluso somos reconocibles en cualquier parte de Chile, más que algunos compatriotas de otras zonas, porque tenemos cualidades únicas. No le tenemos miedo al frío; somos “aperrados” con nuestros coterráneos si los encontramos en desgracia; nos molesta que piensen que los pingüinos caminan por las calles; y sentimos que somos una república independiente.

La distancia, el clima, nuestras raíces, todo nos ha convertido en un barrio diferente dentro del pueblo, pero también somos chilenos, nos apasionamos con nuestra patria, sentimos que merecemos más, porque también estamos conscientes de cuanto entregamos, así somos los magallánicos.

Y si de entrega se trata ¿qué mejor ejemplo que los trabajadores radiales? Personas que muchas veces se mueven más por pasión que por refrendas económicas. Porque hay que decirlo… algunos jefes -en su mayoría salvo contadas excepciones-, bien poco cuidan a su gente.

Extensas jornadas de trabajo, se suman a múltiples funciones dentro de una emisora. Es común que el de la música sea también el que hace la publicidad, o que deba suplir en locución cuando falta alguien. No es raro que el reportero sea el que arme el noticiero, edite las “cuñas” y sea también quien suba las notas a la página web, múltiples tareas que, como todo en radio, debe hacerse contra reloj. ¿Y los salarios?… bien gracias.

Es lamentable entonces que muchos empleadores sigan abusando del compromiso que mueve a la gente de radio, y lamentablemente, por irónico que sea, la gente de radio no ha sabido levantar la voz.

Es tiempo de que, así como valoramos a nuestra región y lo que representamos en el resto de Chile y el mundo, empecemos a valorar a los trabajadores, en especial a la gente que hace del éter su medio de comunicación, esos que, sin importar las deudas, el cansancio o el estrés, al momento de salir “al aire” deben fingir una sonrisa audible para que todos seamos acompañados con su voz, con su información, su música y su simpatía.

Hoy brindo por Magallanes y brindo por mi gente de radio.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento, creencia o criterio de El Magallánico. No obstante, son valoradas, respetadas y aceptadas con una mirada pluralista abierta al diálogo y al entendimiento del cual se ha nutrido históricamente la región con la diversidad de nuestra gente.
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