Periodista y fotógrafo independiente. Mexicano de nacimiento y magallánico de corazón.

Pedro Meza: Creo, Señor, en El Magallánico

Magallanes. Una región forjada con el sacrificio y trabajo de valientes pioneros que dejaron atrás la tierra que los vio nacer. Chilenos y extranjeros. Todos ellos migrantes de alguna forma, pero hermanados por la esperanza de forjar un futuro mejor para las próximas generaciones.

Vivir en Magallanes es aprender a vivir de nuevo. Es aprender a convivir con una idiosincrasia única de aquellos herederos europeos y chilotes, araucanos y yaganes, calurosos anfitriones y férreos defensores de su tierra y su gente. Trabajadores incansables de buenas costumbres. Gente de familia. Solidarios y empáticos con las necesidades del prójimo.

Luego de siete años de vivir en estas lejanas tierras que me han recibido como uno más de los que buscamos la buena estrella en el sur del sur, puedo dar fe de la grandeza de Magallanes, y esa grandeza, sin duda, es su gente. Grandes personas que no agachan la cabeza ante la adversidad, ni voltean la mirada ante la injusticia.

En este camino de esfuerzo he podido conocer a grandes seres humanos, y en esa aventura cotidiana de la superación desde hace más de un año soy testigo de cómo una idea se apoderó del corazón y la mente de dos personas. Nicolás y Carolina, tuvieron la visión de ofrecer una nueva alternativa que, desde la idiosincrasia y valores sociales que caracterizan a la gente de estas tierras, pudiera informar y comunicar de forma oportuna, honesta y sagaz, el diario acontecer regional.

No ha sido un camino fácil. Lo hemos visto. Lo hemos sentido y junto a ellos lo hemos sufrido en ocasiones. Pero también hemos disfrutado cada logro, pequeño o grande, que este equipo humano ha tenido en aras de consolidar sus sueño y convertir a El Magallánico como el medio de comunicación regional por excelencia. Y si a mi me lo preguntan, no necesitan demostrarlo más.

Si algo he aprendido en este tiempo lejos de mi tierra y de mi gente, es que lo que se hace en Magallanes, se hace bien. El Magallánico es eso. Un medio de comunicación bien hecho. Hecho con cariño. No es el primero de la era digital, pero sin duda un parte aguas en la “forma de informar”. Un pionero, hecho por valientes pioneros que dejaron atrás la seguridad de un empleo para cumplir sus sueños, sin agachar la cabeza ante las adversidades, al igual que quienes forjaron esta región.

Soy un forastero en estas tierras, pero este primer aniversario de El Magallánico, trae a mi mente la voz de Fernando Ferrer y un fragmento de la Oración por Magallanes:

“Aquellos que nos reemplacen
deben llegar con coraje,
con amor, con esperanza,
y recogiendo de frente al desafío entregado,
que no olviden a la gente que ha dejado el corazón
en esta tierra tan bella donde no calienta el Sol”.

Creo, Señor, en El Magallánico.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento, creencia o criterio de El Magallánico. No obstante, son valoradas, respetadas y aceptadas con una mirada pluralista abierta al diálogo y al entendimiento del cual se ha nutrido históricamente la región con la diversidad de nuestra gente.
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