Concejal de la comuna de Punta Arenas

Arturo Díaz: La crisis de representación

En un contexto de desprestigio de los partidos políticos, Claudio Radonich se presentó como la nueva forma de hacer las cosas. Se vistió de “independiente” en sus puerta a puerta de campaña, nos muestra sus credenciales y posgrados en universidades privadas como si fuera la mejor versión para la gestión de la ciudad de Punta Arenas.

Ganó legítimamente como el discurso que ganó más votos para poder desalojar la delincuencia que tenía el Gobierno comunal anterior del PPD.

Aunque sean mis adversarios políticos, no me agrada ver cómo se desgasta ese viejo mensaje de renovación. No me alegra, pero cimienta mis convicciones. El problema no es Moreira pidiendo el raspado de olla a Penta, ni Orpis recibiendo dinero de Corpesca para legislar para los poderosos, es más profundo y rostros nuevos no podrán camuflar la vieja política sólo por disfrazarse para parecer nuevos.

Con más de un año en el cargo, la situación es lamentable.

Mucho se habló que el municipio no sería una trinchera política de un sector determinado, práctica que sin duda nos tiene a todos cansados, sin embargo, Radonich contrató a Nicolás Cogler, sin título universitario a sueldo millonario, sin que se entendiera cuál era su aporte real al Municipio de Punta Arenas, luego de unos meses quedo claro que dicha contratación solo buscaba pavimentar su candidatura parlamentaria.

Se impusieron una serie de cambios a la farmacia comunal con el objetivo de despotenciarla gradualmente, lo han hecho despidiendo a la totalidad de su personal, cambiando su ubicación, sin escuchar a diversas agrupaciones que entregaron una serie de propuestas que hasta hoy no han sido implementadas.

Luego, se vende el discurso que unas cuantas camionetas rojas arreglaran los problemas de seguridad ciudadana postergando las labores preventivas enfocadas a los niños vulnerables de nuestra ciudad, se arriendan dos vehículos, supuestamente para garantizar la seguridad de los ciudadanos, pagando un costo que perfectamente hubiese alcanzado para comprar a lo menos tres vehículos nuevos que pasarían a ser parte del patrimonio municipal.

En los últimos días hemos visto cómo se pagan sobreprecios irracionales para traer a ciertos artistas para el Festival de la Patagonia, también hemos sido testigos que en cada uno de los negocios que trae aparejado dicho evento, incluida la venta de entradas, aparece siempre la misma persona.

¿Quiénes están detrás de estos lucrativos negocios en conjunto al Municipio? ¿Por qué no hay voluntad alguna de poner al Municipio tras una agenda de austeridad a mediano plazo?

Mientras nadie pueda responder a estas preguntas, nuestros profesores siguen pidiendo mínimos de dignidad en un conflicto que más bien recuerda problemas de hace un siglo: Que les paguen todo su sueldo.

No es fácil estar en este trabajo de concejal con tanta frustración. Lo esperanzador es que desde Movimiento Autonomista y Frente Amplio estamos construyendo de a poco una alternativa. Las salidas no son personalismos ni proyectos individuales. Más organización y movilización es la única salida.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento, creencia o criterio de El Magallánico. No obstante, son valoradas, respetadas y aceptadas con una mirada pluralista abierta al diálogo y al entendimiento del cual se ha nutrido históricamente la región con la diversidad de nuestra gente.
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