Defensoría acreditó que acusado era consumidor y no traficante

Hace años que el acusado, G.I.A.R., arrastra un problema de adicción a la cocaína, condición que lo habría llevado a que, el 1 de septiembre del año pasado, ingresara 100 gramos de dicha sustancia a nuestra ciudad, ocultándola entre su ropa, cuando llegaba de un viaje a Santiago. Su enfermedad quedó acreditada durante un juicio oral, en el que la Fiscalía lo acusaba como autor de tráfico de drogas.

Testimonios de familiares, su médico tratante y peritos contactados por la Defensoría Penal Pública, permitieron al defensor Jaime Obando probar que, tal como lo había dicho en su minuto, su representado sólo intentó adquirir en la capital más barata la sustancia que en el mercado ilícito local.

Fundamental fue el relato que prestó la madre del ahora absuelto, quien detalló los intentos denodados que como familia han hecho para superar la adicción que lo afecta.

Es propio recordar que G.I.A.R. fue detenido en el aeropuerto de Punta Arenas cuando un can adiestrado de la PDI detectó la sustancia que portaba envuelta en cinta adhesiva.

El Ministerio Público estaba persiguiendo una pena de cinco años de cárcel contra el acusado, argumentando que los antecedentes apuntarían a que la intención era comercializar la droga, o parte de ella, postura que no compartieron los jueces del Tribunal Oral de Punta Arenas, quienes, por dos votos contra uno, desestimaron los cargos imputados.

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