Consejos para elegir una empanada… sin lamentarlo después en el baño

Llegan las Fiestas Patrias a Magallanes y el consumo de las empanadas se eleva como la espuma. Bien lo saben los productores de estas delicias, quienes ven incrementadas sus ventas durante esta celebración. Pero ¿a quién no le ha pasado que se ha comido uno de estos manjares y más tarde se ha arrepentido, acongojado mirando al infinito, sentado en el inodoro por más tiempo de lo deseado?. Pues bien, la secretaría regional ministerial de Salud en Magallanes entregó una serie de recomendaciones para evitar malos ratos, que pasamos a detallar.

Comprar sólo en establecimientos autorizados. Evite la “picá” nueva, y quédese con su casera de siempre.

Si están envasadas, revisar las fechas de elaboración y vencimiento. Ojo con las etiquetas, que no le vendan productos vencidos.

Verificar que la masa esté bien cocida, y que el color y el olor sean los característicos del producto. Si se ve rara, huele feo o parece cruda, mejor busque en otra fonda.

Que no contenga cuerpos extraños o presencia de hongos en su superficie. “Sale una orden de empanadas sin pelo por favor”.

Para mayor seguridad, si la empanada le causa duda, antes de comerla ábrala y revise su interior. Si está pasada, el olor la delatará, ya que la cebolla arroja de inmediato un aroma ácido muy particular, no sea goloso y búsquese otra.

Los manipuladores de alimentos que atienden la venta, deben mantener una esmerada limpieza personal mientras están en funciones. No es normal que el amigo que haga las empanadas las mantenga calentitas debajo de la axila.

La persona que manipula alimentos no debe atender pagos de público, recibiendo o entregando dinero. Así que ya sabe, no le pague al que le pase las ‘caldúas’.

Las empanadas que se expenden calientes deben mantenerse y transportarse a una temperatura uniforme y permanente de 65º C. No salga sin su termómetro… o mejor aún, no coma empanadas frías, aparte que “patean” más.

Las empanadas que se expenden frías, deben almacenarse refrigeradas y nunca mantenerse a temperatura ambiente, porque aumenta el riesgo de contaminación. En El Magallánico preferimos las empanadas recién salidas del horno… ya que las fritas nos patean mucho, pero es cuestión de gustos.

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